10 febrero

Washington

Una de las principales asesoras del presidente estadounidense provocó el jueves una nueva polémica sobre los conflictos de interés en la Casa Blanca al invitar a comprar productos de la marca de Ivanka Trump, hija del mandatario.

"Vayan y compren productos de Ivanka. Odio hacer compras (pero) voy a ir a comprarlos hoy", dijo Kellyanne Conway a la red de televisión FoxNews, desde la Casa Blanca.

"Es realmente una línea hermosa. Yo misma tengo varias piezas. Voy a hacer una publicidad gratuita: vayan hoy mismo y compren sus productos, los pueden encontrar en línea", agregó la asesora del presidente en una sala decorada con el sello oficial de la Casa Blanca.

La declaración de la consejera presidencial fue en respuesta a la decisión de la red de tiendas Nordstrom, que anunció que dejaría de vender la línea de productos y de accesorios de Ivanka Trump.

Esta decisión había provocado el miércoles el enojo del magnate republicano que se precipitó en Twitter para denunciar el trato reservado a su hija mayor.

"Mi hija Ivanka ha sido tratada de manera injusta por Nordstrom. Ella es una gran persona que siempre me impulsa a hacer lo correcto. ¡Es terrible!", escribió el presidente, alimentando nuevamente las sospechas de que en la Casa Blanca se mezclan política, negocios y familia.

Varios demócratas denunciaron una declaración "inapropiada" del millonario, y su enojo aumentó tras la nueva ofensiva de Conway el jueves.

"Las declaraciones de Conway parecen ser una violación a las reglas de ética federales", escribieron el presidente republicano de una comisión del Congreso Jason Chaffetz y el demócrata Elijah Cummings en un correo dirigido a la Oficina de Ética Gubernamental, en el que piden examinar el asunto y proceder a recomendaciones.

"Estamos al tanto de esta carta y estamos estudiando esto de manera interna", declaró Conway en la cadena Fox News, indicando que Trump la apoyaba "al 100%".

Las normas federales prohíben a cualquier funcionario público usar sus funciones "para su propio beneficio" o "para la promoción de cualquier producto, servicio o empresa".

La Oficina de Ética Gubernamental dijo en Twitter estar abarrotada de "un extraordinario volumen de llamados de ciudadanos" sobre los eventos recientes, aunque precisó no tener el poder de "investigar" o de "hacer respetar las reglas" dado que estas competencias pertenecen al Congreso o al FBI.

El portavoz de la Casa Blanca, que el miércoles defendió el derecho del presidente Trump a "defender a su familia", parece esta vez haber tomado sus distancias con las declaraciones de Conway.

"Kellyanne fue llamada al orden sobre este asunto, punto final", comentó fríamente Sean Spicer en su resumen diario.

Omnipresente en los medios, esta consejera ya estuvo en el corazón de varias polémicas, en particular por haber inventado una "masacre" que habría sido cometida, según su imaginación, por yihadistas en una ciudad estadounidense.

Esta nueva controversia podría servir de munición a quienes acusan al clan Trump y a sus allegados de usar la Casa Blanca para defender sus propios intereses.

El presidente alimentó él mismo estas sospechas al conservar su parte en el imperio inmobiliario con el que amasó su fortuna y que tiene ramificaciones en varios países extranjeros aliados a Estados Unidos.

En medio de la tormenta, Nordstrom dijo que tomó esta decisión en base a simples criterios comerciales, pese a ser blanco del boicot del sitio "Grab Your Wallet" por sus relaciones comerciales con Ivanka Trump.

Desde que estalló la polémica el martes, la empresa despegó en Wall Street, a diferencia de otras compañías que sufrieron ataques del presidente Trump (General Motors, Lockheed Martin...).

La marca de Ivanka Trump fue por su lado nuevamente golpeada luego de que el grupo TJX, que maneja las grandes tiendas T.J.Maxx y Marshalls, decidiera darle menos visibilidad a sus productos en las estanterías.

"El memo que enviamos (...) a Estados Unidos ordena a los negocios mezclar esta línea de productos con otras en las estanterías", declaró en un correo a la AFP Doreen Thompson, una portavoz de este grupo, también víctima de una campaña de boicot.