Desaparición de 43 estudiantes sigue agitando demandas de explicaciones

 22 noviembre, 2014
Las protestas que se produjeron el jueves en el Zócalo, en el corazón del Distrito Federal, incluyeron reclamos para que renuncie el presidente Enrique Peña Nieto. | AFP
Las protestas que se produjeron el jueves en el Zócalo, en el corazón del Distrito Federal, incluyeron reclamos para que renuncie el presidente Enrique Peña Nieto. | AFP

México. AFP. Enfurecidos manifestantes se enfrentaron el jueves con petardos y palos a fuerzas antimotines que amurallaron el palacio Nacional, en Ciudad de México, al cierre de una jornada en que decenas de miles protestaron contra el presidente, Enrique Peña Nieto, por la desaparición de 43 estudiantes.

Con gases lacrimógenos, chorros de agua y extintores de fuego, cientos de policías, protegidos con escudos y cascos, desalojaron a los manifestantes de la emblemática plaza de la Constitución (el Zócalo), corazón de la capital y sede de gobierno.

[[BEGIN:INLINEREF LNCVID20141121_0006]]Armados con palos[[END:INLINEREF]] y bombas molotov, grupos radicales que protestaban, algunos encapuchados, intentaron traspasar las vallas metálicas que resguardaban el palacio, pero la Policía los contuvo, mientras que el fuego de los petardos no logró alcanzar la puerta.

Los disturbios estallaron en la noche tras una larga jornada, en la que tres grandes marchas que confluyeron en el Zócalo y en las cuales participaron unas 30.000 personas, según el gobierno de la capital. Recorrieron las principales vías de la ciudad coreando ¡Fuera, Peña Nieto!, ¡Renuncia! y Justicia .

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En la mañana, encapuchados se enfrentaron a los antimotines tras bloquear con llantas incendiadas una vía cerca del aeropuerto de la capital.

Otros miles marcharon también en los estados de Guerrero, Puebla Chihuahua, Morelos, Oaxaca, Veracruz Y Baja California al grito de “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Las manifestaciones fueron convocadas para protestar por la desaparición de 43 estudiantes de la escuela de maestros de Ayotzinapa, en el estado sureño de Guerrero, el 26 de setiembre en Iguala, tras ser atacados por policías corruptos y narcos bajo órdenes del alcalde local vinculado al cartel Guerreros Unidos .

El caso desencadenó manifestaciones en estos dos meses y el 8 de noviembre un pequeño grupo ya había tratado de incendiar la puerta del palacio Nacional. En Guerrero se registraron hace unos días quemas de edificios estatales, además de bloqueos en varias regiones del país.

Presionado por el asunto de los estudiantes y el escándalo por una lujosa mansión de su esposa, Peña Nieto, cuyo gobierno pasa por su peor crisis desde que inició en el 2012, había advertido firmeza ante brotes de violencia.

“México, es cierto, está dolido. Pero el único camino para aliviar este dolor es el de la paz y la justicia”, dijo el presidente en un acto para condecorar militares.

Respaldando al gobierno, el ministro de Defensa, Salvador Cienfuegos, advirtió en esa ceremonia que la violencia solo lleva “a la ingobernabilidad” e “inestabilidad” y genera “rencores inconciliables”.

“No se van a permitir hecho violentos”, declaró al noticiero de Televisa el secretario de Gobernación (interior) Miguel Angel Osorio Chong, al defender la actuación policial.

El caso de los desaparecidos le ha valido críticas internacionales a Peña Nieto. Otras manifestaciones se celebraron en ciudades de Estados Unidos y países de Latinoamérica, como en Bolivia y El Salvador.