El volcán ha entrado en erupción 50 veces en los últimos 500 años, la peor en 1814, cuando causó 1.200 muertos y enterró la ciudad de Cagsawa, bautizada desde entonces como "la Pompeya filipina".

 16 septiembre, 2014
El Mayon ha provocado 45 terremotos volcánicos y 270 desprendimientos de rocas en las últimas 24 horas.
El Mayon ha provocado 45 terremotos volcánicos y 270 desprendimientos de rocas en las últimas 24 horas.

Manila

La actividad registrada en el volcán Mayon de Filipinas, que forzó ayer la evacuación de 12.000 personas ante una posible erupción, sigue en ascenso, informó hoy el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (Philvolcs).

Según la agencia gubernamental, el Mayon, situado en el este de Filipinas y a unos 360 kilómetros de la capital, ha provocado 45 terremotos volcánicos y 270 desprendimientos de rocas en las últimas 24 horas.

Anoche era posible ver el resplandor del magma en el cráter del volcán y se pudieron divisar rocas incandescentes cayendo por el lado sur del Mayon, lo que indica que la lava podría desbordarse próximamente.

El lunes por la noche, Philvolcs elevó la alerta en el volcán Mayon del nivel 2 al 3, por lo que las autoridades aceleraron la preparación ante una probable erupción y establecieron un perímetro de seguridad de 8 kilómetros alrededor del cráter.

"Ya está en erupción, pero no en estado explosivo", dijo el director ejecutivo de Philvolcs, Renato Solidum. "Si hay una explosión, todos los lados del volcán estarán en peligro".

Por su parte, el Consejo de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres informó ayer que más de 51.000 personas de 65 localidades cercanas se han visto afectadas por el aumento de actividad del Mayon.

El volcán, un importante atractivo turístico de Filipinas y conocido por su perfecta forma cónica, es uno de los más activos del país, puesto que ha entrado en erupción 50 veces en los últimos 500 años.

La peor de las 45 erupciones conocidas de este volcán sucedió en 1814, cuando causó 1.200 muertos y enterró la ciudad de Cagsawa, bautizada desde entonces como "la Pompeya filipina".

El año pasado, el mismo volcán arrojó una nube de ceniza y rocas que se alzó unos 500 metros, causando la muerte de cinco personas, entre ellas una turista española.