Por: Ximena Alfaro 28 febrero, 2016
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El triunfo de la oposición en las elecciones legislativas, el 6 de diciembre, desató una ferviente lucha por el poder en Venezuela .

Por un lado, los opositores, con mayoría calificada en la Asamblea Nacional, tratan de imponer sus prioridades en la agenda parlamentaria para lograr el aval de iniciativas como la amnistía para presos políticos y apresurar la salida del presidente Nicolás Maduro , cuyo mandato empezó en el 2013 y vence en el 2019.

En la otra acera, el oficialismo tiene a favor las impugnaciones que puede interponer ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), al que la oposición acusa de servir al gobierno de Maduro.

El secretario ejecutivo de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) y vocero opositor, Jesús Torrealba, considera que la única salida que tiene Venezuela para encarar la crisis económica que atraviesa es apostar por la salida del presidente.

Torrealba repasó los objetivos de la coalición opositora en una entrevista que concedió a La Nación, vía telefónica.

¿Qué ha cambiado en la oposición venezolana desde que tiene mayoría en el Parlamento?

En primer lugar, ha cambiado el tipo de responsabilidad que tenemos ante el país. No es lo mismo oponerse que unirse para legislar. Tenemos una responsabilidad distinta y, en consecuencia, eso nos obliga a reinventarnos. Nosotros tenemos que compararnos con los requerimientos actuales y con las exigencias futuras. Entonces, no basta con estar más unidos, tenemos que tener una unidad de mejor calidad.

”Creo que como fuerza que está llamada a ser poder, en el breve plazo tenemos que ser mucho mejores, porque lo que estamos enfrentando es distinto a lo que vivimos en el 2015. En ese año, nosotros dimos dos peleas: la primera mitad del año para que hubiera elecciones y la segunda mitad para ganarlas”.

¿Cómo pretenden impulsar una ley de amnistía con la presión del gobierno de Maduro?

Este es el tema de ver más allá de los rótulos. El proyecto político del cual el Gobierno es expresión tiene una perversión nominalista, ellos creen que por ponerle un nombre a algo, ya ese algo existe. En el caso nuestro, nosotros vamos mucho más allá del mero nombre de las cosas. La Ley de Amnistía y Reconciliación es importante no solo para corregir monstruosidades específicas contra personas específicas.

”No se trata de reparar las injusticias perpetradas contra dirigentes de la oposición; se trata de cerrar un capítulo de vejaciones y de permitir, de esa forma, la reconciliación del país porque lo que nos viene en el futuro es tan duro y exigente que solamente un país unido puede enfrentarlo con posibilidades de éxito.

”La ley de amnistía es una ley que importa no solo a los opositores; es necesaria para el país, para poder unirnos y reconciliarnos”.

Entonces sí cree que la van a poder implementar desde la Asamblea.

El Parlamento expresa y representa al país, pero no lo sustituye. ¿Por qué digo esto? Porque de cara al futuro, hay una gran cantidad de cosas que tenemos que hacer desde el Parlamento. En el Parlamento hay que promover las reformas legales e institucionales que permitan consultar al pueblo para abrir paso a una solución política de la crisis venezolana, siempre dentro del marco de la Constitución y la ley.

¿Por qué la oposición insiste en acortar el mandato del presidente Nicolás Maduro?

Este proyecto político logró lo que parecía imposible: logró quebrar a Venezuela.

”¿De qué manera se puede abordar una situación como esa? A partir de la confianza, ese insumo es fundamental. Ahora, ¿qué confianza puede generarse al país si tenemos un gobierno que sistemáticamente destruye esa confianza incluso entre los propios seguidores políticos que tiene? En Venezuela, lo único seguro que tiene el ciudadano es el fracaso, ya sea porque no tiene para salir adelante por su cuenta o porque el gobierno lo obliga a fracasar. Esa es la realidad económica interna que no da lugar a la confianza, pero también está el otro problema, que es el tema de la confianza en el exterior. A Venezuela nadie, ni siquiera el Gobierno chino, le presta medio dólar porque ha despilfarrado $1.000 millones en 12 años. Entonces, lo primero que tenemos que hacer es recuperar la confianza; para recuperarla, tenemos que tener un nuevo gobierno, y para tener un gobierno, es necesario construir una solución política.

La Constitución plantea cuatro alternativas en concreto: la asamblea constituyente, el referendo revocatorio, la reforma de la Constitución y la enmienda constitucional. La MUD está explorando esas cuatro alternativas y construyendo una estrategia desde las instituciones y desde la base de la pirámide que nos permita, en un plazo razonablemente breve, construir esa solución política. Me refiero a un plazo en el cual esté segura la condición de que responda al sentido de urgencia que tiene el ciudadano. Al gobierno de Maduro le encanta ganar tiempo, y tiempo que gana Maduro es tiempo que pierde el país. Es necesario entonces que esta solución política responda al sentido de urgencia, pero tiene que estar ubicada en los tiempos reales, de lo posible, porque no hay soluciones mágicas”.

¿Cómo avanza la discusión sobre ese mecanismo para acortar el mandato presidencial?

Hay distintos dirigentes políticos que tienen predilección por uno o por otro mecanismo. Mi trabajo como secretario ejecutivo de la MUD es el diseño de un plan que permita que, sea cual sea el mecanismo que se elija, esté perfectamente inscritos en una estrategia que sea victoriosa.

¿Y espera que el pueblo respalde esa iniciativa?

Esta iniciativa la estamos desarrollando porque precisamente el pueblo si algo tiene claro, es que esto no se aguanta más. El sufrimiento del pueblo en las colas, en los hospitales, en el Táchira con el drama del cierre de la frontera. Ese sufrimiento es el que necesita tener un cauce democrático para expresarse.

Para ustedes, Maduro tiene los días contados.

Nosotros no queremos que aquí haya desenlaces, queremos que haya una solución. Creemos que el Gobierno está empujando el malestar de la gente, tratando de provocar un desenlace. No queremos que haya desenlace por una sencilla razón: este gobierno no merece ni una gota de sangre de un venezolano más.

¿Cuán difícil es realizar el trabajo en la Asamblea cuando el TSJ bloquea los proyectos que la oposición impulsa?

Claro que es difícil. Nosotros no estamos en una democracia funcional donde, sencillamente, si el pueblo emite su voz, el poder acata la decisión del pueblo. No, aquí el pueblo ha emitido su voz y el poder intenta irrespetar al soberano, entonces estamos en ese proceso. Logramos algo importantísimo el 6 de diciembre, no solamente desde el punto de vista institucional, sino desde el punto de vista político y social. No solamente ganamos la Asamblea Nacional, sino ganamos la confianza de que sí es posible derrotar democráticamente a un gobierno que no es democrático, que es posible derrotar en paz a un gobierno violento, eso fue lo que logramos el 6 de diciembre.

”Ahora tenemos que seguir luchando y seguir ganando hasta conquistar el poder político como un todo para, de esta forma, ponerlo al servicio de la nación”.

¿Qué aspectos considera que debe mejorar la oposición?

Tenemos que reinventarnos, tenemos que adaptar nuestra organización a las exigencias del presente y del futuro, tenemos que ser asertivos y ser propositivos, ya no basta nada más con denunciar lo que está malo, el pueblo sabe lo que está mal. El punto central es que tenemos que optimizar la relación orgánica de la relación política con la ciudadanía. Nuestro reto es transformar esta experiencia y construir una nueva gramática de la calle y una nueva manera de relacionarnos con el ciudadano, pero, sobre todo, con los que menos tienen.