Por: Víctor Hugo Murillo S. 28 febrero, 2014

Húber Matos se ató a Costa Rica incluso hasta después de su muerte, y por eso dispuso –el 28 de marzo del 2009– que sería aquí donde reposaría su cuerpo como escala hacia su morada final: su Cuba.

En el testamento, el exaliado de Fidel Castro reafirmó el vínculo histórico que lo unió con este país, en cuya embajada en La Habana se asiló en 1957 y adonde viajó, ese mismo año, con el fin de buscar armas para la guerrilla que luchaba contra la dictadura de Fulgencio Batista.

Otro exiliado en San José, el hondureño Moisés Herrera Aguirre, lo puso en contacto con el presidente José Figueres Ferrer, quien lo apoyó en su cometido, rememoró ayer su hijo Húber Matos Araluce, residente aquí desde hace más de 30 años.

Húber Matos se encuentra con su esposa, María Luisa Araluce en el aeropuerto Juan Santamaría tras llegar al país en 1979
Húber Matos se encuentra con su esposa, María Luisa Araluce en el aeropuerto Juan Santamaría tras llegar al país en 1979

En un avión C-46, que partió de la pista de Chacarita, Puntarenas, Matos viajó con un lote de entre 13 y 14 toneladas de material bélico que incluía obuses, morteros, dos ametralladoras 50 y municiones.

El vuelo acabó con un aterrizaje accidentado en un potrero en las estribaciones de la Sierra Maestra, bastión de los insurgentes, pero el armamento se salvó. Matos hijo indicó que tales armas “fueron claves” para una guerrilla urgida de ellas y que enfrentaba la arremetida de las fuerzas del régimen.

Pero el vínculo del excomandante con Costa Rica tendría otro eslabón. Aquí arribó el 23 de octubre de 1979, en la madrugada, luego de cumplir una condena de 20 años que le impuso el gobierno de Castro luego de denunciar el sesgo político comunista de la revolución.

Matos hijo resaltó que la cercana relación con el país va más allá de lo político. En su primera estadía, en 1957, a su padre le impresionó “la pasión y la dedicación” de los costarricenses por la educación, que era el campo profesional de él.

También, las flores y el trato que recibió de la gente influyeron. “Yo quiero descansar en Costa Rica hasta que Cuba sea libre”, les dijo a sus familiares, un deseo que también comparte su viuda, María Luisa Araluce, según confirmó Húber Matos hijo.

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