Expresidente alimenta malestar por proceso de paz con las guerrillas

 3 abril, 2016
La marcha del No+ (No más) contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la negociación con las guerrilleras FARC, en Cali, Departamento del Valle del Cauca. | AFP
La marcha del No+ (No más) contra el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la negociación con las guerrilleras FARC, en Cali, Departamento del Valle del Cauca. | AFP

Bogotá. EFE. La oposición política colombiana, que lidera el expresidente Álvaro Uribe, hizo el sábado una exhibición de fuerza al llevar a las calles en todo el país a decenas de miles de personas para criticar al gobierno de Juan Manuel Santos.

El foco central de las críticas fue la forma en que el mandatario conduce las negociaciones de paz con las guerrillas.

Las columnas de colombianos que marcharon con el lema No+ partieron desde diferentes ciudades.

Se mostraron también muy críticos con la venta de la generadora eléctrica Isagén, “la corrupción”, la detención de dirigentes cercanos al uribismo a quienes consideran “presos políticos” y el incremento de impuestos.

Discurso uribista. Uribe, presidente entre 2002 y 2010, senador del opositor partido Centro Democrático y todavía con un importante caudal político según todas las encuestas, afirmó en la marcha en Medellín que Colombia no saldrá de la violencia mientras exista “impunidad” con el “narcoterrorismo”.

Esa ha sido una de las críticas más recurrentes que ha utilizado desde que comenzó el proceso de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hace más de tres años, ya que considera que no se castigará suficientemente a los guerrilleros.

Asimismo, invitó a cambiar desde las calles el rumbo del país, “defender la democracia”, luchar contra la corrupción y rechazar que el Gobierno consolide lo que considera la entrega del país a los terroristas en las negociaciones de paz.

“Que esta marcha nos ayude a tomar conciencia sobre el daño que a la convivencia le hace la impunidad con el narcoterrorismo. Le dan impunidad a un grupo y aparece otro, y Colombia no saldrá de la violencia”, dijo Uribe.

El expresidente aseguró que la corrupción en las instituciones tiene un “efecto destructor” y pidió a sus compatriotas que, desde las calles, cambien “tranquilamente el rumbo de Colombia”.

Ese reclamo tuvo su eco en la ciudadanía que llenó las calles y recogió las peticiones de Uribe en sus protestas.

“El país se está entregando a actos terroristas y no vemos acción por el Gobierno. El mensaje que está mandando entre líneas es que quien haga terrorismo entra a un proceso de paz”, dijo el sargento retirado del Ejército Nelson Romero, quien acudió a la marcha en Bogotá acompañado de otros exmilitares.

En su opinión, “si no hay quien se pare en contra de los actos terroristas y defienda al país”, Colombia va a “caer en un caos”.

En este sentido señaló que “la democracia hay que defenderla” con acciones como la del sábado.

Por su parte, Aidee Jiménez, quien explicó que su hijo fue asesinado por las guerrillas, pidió que Colombia “no termine como Venezuela o Cuba” y reclamó “que Santos renuncie” y no “esclavice al pueblo”.

Contra negociación. “Le quedó grande Colombia a ese FARC-Santos”, dijo en una alusión a las negociaciones entre el presidente y la organización guerrilla, que fue repetida en numerosas pancartas.

Las marchas se reprodujeron en ciudades como Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Pereira, Sincelejo, Bucaramanga, Cali y Valledupar, pese a la lluvia que cayó con fuerza.

El senador oficialista Armando Benedetti le restó importancia a las manifestaciones y puso en su cuenta de Twitter que se trataba de “una marcha con cuatro gatos”.

Los actos multitudinarios coinciden parcialmente con los alicaídos porcentajes de popularidad de Santos, los más bajos desde que asumió su primer periodo de gobierno en 2010.

La última medición de la firma Ipsos-Napoleón Franco tasó la imagen favorable del mandatario en 25%, mientras que la negativa la ubicó en 75%.

La administración nacional es criticada por la gestión económica y las políticas para acabar con el desempleo.

Además, al menos el 66% de los colombianos son pesimistas frente a una eventual firma de un acuerdo de paz.