Palo y Tacloban figuran entre las ciudades más castigadas por el super tifón Haiyan

 9 noviembre, 2013
Palo y Tacloban figuran entre las ciudades más castigadas por el super tifón Haiyan
Palo y Tacloban figuran entre las ciudades más castigadas por el super tifón Haiyan

TACLOBAN

Unas 10.000 personas podrían haber muerto en Filipinas tras el paso del super tifón Haiyan, lo que le convertiría en el desastre natural más mortífero registrado en este país, informaron las autoridades el domingo.

"Nos reunimos con el gobernador [de la provincia de Leyte] la pasada noche y basándonos en las estimaciones del gobierno, hay 10.000 víctimas [fallecidos]", declaró a la prensa Elmer Soria, alto responsable policial de Tacloban, la capital de la provincia de Leyte, en la isla del mismo nombre.

Entre "un 70% y un 80% de las construcciones y las estructuras situadas en la trayectoria del tifón fueron destruidas"

El balance anterior proporcionado por la Cruz Roja el sábado daba cuenta de 1.200 muertos, tras el paso por el centro del archipiélago del tifón Haiyan, que llegó acompañado de olas de varios metros de altura y de vientos de hasta 315 km/h.

El paisaje que se descubrió tras el paso del tifón con casas arrasadas, postes eléctricos derrumbados, coches volcados y supervivientes aturdidos recorriendo las calles, recordaba a la destrucción causada por el tsunami de 2004 en Asia.

"Se trata de destrucciones masivas (...) La última vez que vi algo parecido fue durante el tsunami en el océano Índico" que dejó 220.000 muertos en 2004, afirmó Sebastian Rhodes Stampa, jefe del equipo de la ONU encargado de la gestión de desastres que se encontraba en Tacloban.

Palo y Tacloban figuran entre las ciudades más castigadas por el super tifón Haiyan.

"La destrucción es enorme", insistió el secretario filipino de Asuntos Interiores, Manuel Roxas.

"Imaginen una franja de un kilómetro a lo largo de toda la costa: todas las casas, todo está destruido. Fueron arrasadas como cerillas", detalló.

Leyte, una isla de 1,7 millones de habitantes situada en la parte oriental del archipiélago, es una de las regiones más afectadas por el tifón, aunque otras zonas del centro de Filipinas también sufrieron el paso de Haiyan.

Una docena de muertes se confirmaron en algunas de estas áreas, pero las autoridades admitieron que están sobrepasadas y que con numerosas localidades todavía no se había logrado establecer contacto este domingo.

"Todavía estamos estableciendo el mando y el control de la logística y las comunicaciones", dijo el teniente coronel Ramón Zagala, portavoz militar.

Zagala indicó que entre las comunidades con las que todavía no se pudo contactar está Guiuan, una comunidad portuaria de 40.000 habitantes, en la isla de Samar, lugar donde el tifón tocó tierra y entró en Filipinas el viernes al amanecer.

A unos 130 km al oeste de Tacloban, la famosa isla turística Mala Pascua parecía estar en ruinas, según imágenes aéreas, y sus habitantes en paradero desconocido.

Cada año Filipinas sufre una veintena de tormentas y tifones entre los meses de junio y octubre, ya que el archipiélago es la primera tierra con la que se encuentran estos fenómenos meteorológicos formados en el Pacífico.

Además de los tifones, Filipinas sufre regularmente la ira de la naturaleza, en forma de sismos o erupciones volcánicas, con un balance de víctimas mortales cada vez más elevado.

Sin embargo, si el balance de 10.000 muertos se confirma, Haiyan será la peor catástrofe natural registrada en la historia reciente de Filipinas .

Tras haber golpeado el centro de Filipinas el viernes, Haiyan se dirigía el domingo hacia Vietnam.

Frente a la magnitud de la catástrofe, varios países ofrecieron su ayuda.

Estados Unidos proporcionará helicópteros, aviones, barcos y equipos destinados a la búsqueda y el rescate, tras una petición realizada por Manila, indicó el secretario estadounidense de Defensa, Chuck Hagel.

Australia y Nueva Zelanda entregaron el domingo casi medio millón de dólares (370.000 euros) a la Cruz Roja de Filipinas e indicaron que podrían proporcionar una ayuda adicional.

El Programa Mundial de Alimentos (PAM), una agencia de Naciones Unidas, está organizando el traslado de 40 toneladas de alimentos y UNICEF, la agencia de la ONU para la infancia, ya ha preparado 60 toneladas de material sanitario y de supervivencia que debería llegar a Filipinas el martes.

La Comisión Europea "ya ha enviado un equipo para asistir a las autoridades y estamos dispuestos a contribuir [a las actividades de rescate] con una ayuda de emergencia si es requerido", dijo su presidente, José Manuel Barroso.

El papa Francisco pidió vía Twitter a los católicos que recen por las víctimas y el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo estar "profundamente entristecido por la amplitud de las pérdidas humanas".