Ningún grupo reivindicó los hechos, pero los combatientes islamistas que se esconden en las áreas fronterizas han cometido este tipo de atentados.

 19 agosto, 2014
Personal de seguridad de Pakistán toman posición cerca de las bases aéreas militares tras ataque durante la noche por militantes, en Quetta y que cobró la vida de al menos diez personas.
Personal de seguridad de Pakistán toman posición cerca de las bases aéreas militares tras ataque durante la noche por militantes, en Quetta y que cobró la vida de al menos diez personas.

Al menos seis personas, entre ellas dos niños, murieron el martes al estallar una bomba situada en una carretera en el noroeste de Pakistán, blanco de ataques de los insurgentes, indicaron fuentes oficiales.

La tragedia tuvo lugar en el área de Salarzai, en la región tribal de Bajaur fronteriza con Afganistán, desde donde recientemente se han perpetrado ataques.

Las fuentes indicaron que entre los muertos hay tres profesoras y dos de sus hijos pequeños.

Según informaciones preliminares, seis civiles, incluidas tres profesoras, dos niños y un transeúnte, murieron en el atentado, indicaron fuentes de seguridad.

Sohail Jan, un responsable de la administración local, confirmó los hechos.

Otro oficial de la ciudad de Peshawar indicó que las mujeres y los niños viajaban en una furgoneta y se dirigían a una escuela local gestionada por un grupo financiado por donantes internacionales.

Ningún grupo reivindicó los hechos, pero los combatientes islamistas que se esconden en las áreas fronterizas han cometido este tipo de atentados.

Bajaur es uno de los siete distritos semiautónomos que forman las regiones tribales consideradas por Estados Unidos como el lugar más peligroso en el mundo.

El ejército paquistaní ha llevado a cabo operaciones contra los insurgentes locales en los últimos años. Combatientes basados en Afganistán han atacado además puestos de seguridad, tensando las relaciones entre Islamabad y Kabul.

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