Mantiene posición política sólida y un manejo económico con responsabilidad

 25 febrero, 2016

La Paz. AFP. Después de la derrota que le impide ir por una nueva reelección en Bolivia, Evo Morales se sacudió el polvo y advirtió de que seguirá con su proyecto político, en momentos en que la izquierda latinoamericana a la que pertenece yace herida por la corrupción y los malos manejos económicos.

“Hemos perdido la batalla, pero no la guerra”, manifestó Morales al evaluar los resultados que confirman un no (51,30% de los votos) a su deseo de ir por un cuarto periodo consecutivo, frente a un 48,70% del sí. Debe dejar el poder en el 2020, tras marcar un récord como el gobernante con mayor tiempo al frente de Bolivia.

El revés de Morales se suma a otros que han sufrido sus pares ideológicos que buscaban continuar en el poder.

El apogeo de la izquierda en Suramérica en la última década estuvo respaldado por el auge de las materias primas, que les garantizó ingentes ingresos invertidos en programas sociales que sacaron a millones de la pobreza, pero que, aparentemente, también llenaron los bolsillos de políticos corruptos.

Morales, quien ha vencido tres procesos electorales consecutivos, aseveró que únicamente él y su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), garantizan soberanía económica y política, y agregó: “Con los movimientos sociales, con el pueblo boliviano vamos a continuar” con el proyecto que enarbola desde el 2006.

“No está en debate el programa (de gobierno), aunque hubiese sido interesante que la derecha presente su programa”, dijo.

En las últimas semanas la situación se complicó para el mandatario indígena, acusado de favorecer con millonarios contratos a la empresa china CAMC, en la cual su excompañera Gabriela Zapata se desempeña como gerenta comercial.

También se vio golpeado por un escándalo que involucra a líderes campesinos, algunos cercanos a él, investigados por un fraude de $2,5 millones a un fondo de fomento. Morales atribuyó su derrota a “una guerra sucia en las redes sociales”.

Posición sólida. No obstante, a diferencia del mal momento de sus aliados regionales del “socialismo del siglo XXI”, la situación de Morales es distinta: mantiene un respaldo popular de al menos la mitad de la población, tiene mayoría en la Asamblea Legislativa para garantizar sus reformas y lo apoya un manejo económico responsable, que ha impulsado al país a crecer alrededor del 5% anual, más que sus vecinos. Además, sus rivales de oposición no son un bloque sólido.

Para Gaspard Estrada, director ejecutivo del Observatorio sobre América Latina de SciencesPo Paris (Opalc) , Morales, “a diferencia de otros presidentes latinoamericanos, sigue siendo una figura popular, respetada”.

Evo Morales compareció el miércoles ante la prensa, en La Paz, para admitir su revés en el referendo para modificar la Constitución. | EFE
Evo Morales compareció el miércoles ante la prensa, en La Paz, para admitir su revés en el referendo para modificar la Constitución. | EFE

“Bolivia es un país dividido desde que llegó Morales, y lo que mostró el resultado del referéndum es que el país sigue dividido frente a la experiencia política del MAS. Es más bien una sanción frente a la intención de no tener limitaciones en el tiempo del MAS”, señaló.

Por su parte, el politólogo boliviano Carlos Cordero consideró que “con estos resultados no se cae el Gobierno, pero el presidente tendría que hacer una evaluación de los temas que necesitan atención, como los internacionales, como los contratos (de gas) con Brasil y la demanda marítima (contra Chile).

Para algunos analistas, está concluyendo una etapa de lógica neopopulista en América Latina.

“Creo que vamos a entrar a una fase de transición, no creo en un cambio radical o pendular del eje político, excepto lo de Argentina (Macri, derecha), pero la tendencia es más de un cambio hacia una tendencia de centroizquierda”, consideró Marcelo Silva, científico político de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz .

También van a surgir nuevos liderazgos ciudadanos que no van a negar los avances y las conquistas sociales, agregó.

Para el profesor universitario e internacionalista peruano Carlos Novoa, muerto el exmandatario Hugo Chávez, no solo Venezuela quedó huérfana de un liderazgo de izquierda, sino también quienes lo seguían en América Latina.

“Ni Chávez, ni Morales ni los Kirchner lograron configurar un movimiento político sostenible que supere sus propios dirigentes. Construyeron su partido con base en un caudillo sin buscar nuevos liderazgos. Al socialismo del siglo XXI se le están acabando los caudillos”, sentenció.