Reanudación del conflicto kurdo y amenazas yihadistas provocan tensiones

 1 noviembre, 2015

Estambul. AFP y EFE. Casi 400.000 policías y gendarmes velarán por la seguridad de los comicios legislativos de este domingo en Turquía, sobre todo en el sudeste del país, escenario del recién avivado conflicto kurdo.

Por otra parte, la policía debió reforzar la protección de la sede del diario Cumhuriyet en Estambul, debido a las amenazas de atentados yihadistas.

Así, unos 57 millones de ciudadanos turcos elegirán por segunda vez en este año la composición de su nuevo Parlamento.

El camino para los comicios estuvo marcado por una escalada de la violencia, la cual se colmó con el atentado más grave en la historia moderna de Turquía , que el 10 de octubre mató a 102 personas en Ankara.

Además, desde julio, han muerto centenares de personas en el sureste del país por los enfrentamientos entre rebeldes kurdos y fuerzas de seguridad del Gobierno, tras el rompimiento del alto el fuego que el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y el Gobierno turco mantenían desde el 2013.

En dichas regiones “la libertad de hacer campaña se ha visto obstaculizada considerablemente, en particular en las zonas especiales en las que se decretaron toques de queda”, advirtió esta semana la misión de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

A ello se suman los ataques terroristas del Estado Islámico (EI) desde la vecina Siria.

Tal aumento de la violencia preocupa a los aliados occidentales de Turquía, sobre todo la Unión Europea, sometida a un creciente flujo de migrantes, en su mayoría sirios, procedentes de su territorio.

Panorama ajustado. El clima marcado por la guerra, unido a la desaceleración económica, pone en apuros al oficialista Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que en junio pasado perdió la mayoría absoluta con la que gobernó en solitario durante trece años.

Seis partidos políticos –de los cuales se espera que cuatro alcancen el 10 % necesario para entrar en el Parlamento– y 21 candidatos independientes compiten por el voto de la población turca.

Pese a los riesgos padecidos durante la campaña, se espera una participación muy alta, entre 84% y 91%, según sondeos.