El pasado lunes, las autoridades también se incautaron de casi 1,7 toneladas de marfil guardadas en sacos en el fondo de un contenedor y arrestaron a un vietnamita y dos togoleses en relación con el hallazgo

 30 enero, 2014
El cargamento de cuatro toneladas de marfil fue interceptado en Lome, Togo, e iba dirigido a Vietnam.
El cargamento de cuatro toneladas de marfil fue interceptado en Lome, Togo, e iba dirigido a Vietnam.

Lome

Las autoridades de Togo han requisado esta semana en el puerto de Lomé casi cuatro toneladas de marfil ocultas en contenedores que iban a ser enviadas ilegalmente a Vietnam, informaron hoy fuentes oficiales.

La Policía descubrió ayer algo más de dos toneladas de marfil escondidas en dos contenedores supuestamente cargados de anacardos, explicó el portavoz de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico ilícito de Droga y el Blanqueo, el teniente Pierre Awui.

"Los contenedores tenían madera, que servía de tapadera para ocultar una cantidad importante de marfil", agregó Awui, y precisó que los agentes han detenido a un vietnamita, propietario de la mercancía, y buscan a dos sospechosos.

El pasado lunes, las autoridades también se incautaron de casi 1,7 toneladas de marfil guardadas en sacos en el fondo de un contenedor y arrestaron a un vietnamita y dos togoleses en relación con el hallazgo.

El director de Fauna y Flora del Ministerio de Medioambiente, Okoumasso Kotikpa, declaró que "Togo no es un país productor de marfil, pues la población de elefantes del país es de alrededor de 115" animales.

Un vietnamita y dos togoleses fueron arrestados como sospechosos por ser responsables del trasiego ilegal del cargamento de marfil.
Un vietnamita y dos togoleses fueron arrestados como sospechosos por ser responsables del trasiego ilegal del cargamento de marfil.

"Podemos deducir que este marfil no proviene de Togo, sino de otro sitio", agregó Kotikpa.

La caza furtiva de elefantes -y otras especies, como los rinocerontes- es habitual en países que albergan un gran número de estos animales, como Sudáfrica, Kenia o Camerún.

Algunos de estos mamíferos están en peligro de extinción debido a la presión de los furtivos para arrancar sus cuernos y colmillos, a los que atribuyen propiedades medicinales y afrodisíacas en países de Asia, destino de muchos de estos cargamentos ilegales.

Unos 22.000 elefantes africanos murieron a manos de cazadores furtivos en 2012 y otros 25.000 en 2011, según los datos del Comité Permanente de la Convención Internacional para la Protección de Especies Amenazadas.

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