Países del bloque no pueden intervenir en asuntos internos de otras naciones

 18 mayo, 2015
Una migrante rohingya de Birmania cargó ayer a su hijo enfermo mientras otros migrantes se bañaban en una zona de confinamiento en el pueblo pesquero de Kuala Langsa en la provincia de Aceh, donde cientos de foráneos tienen refugio. | AFP
Una migrante rohingya de Birmania cargó ayer a su hijo enfermo mientras otros migrantes se bañaban en una zona de confinamiento en el pueblo pesquero de Kuala Langsa en la provincia de Aceh, donde cientos de foráneos tienen refugio. | AFP

Kuala Lumpur. AFP. La tímida diplomacia entre los países del sudeste asiático y la inacción de algunos Gobiernos frente al tráfico de personas, son un desafío para las relaciones multilaterales en la región, basadas en evitar los asuntos de discordia, aseguran varios expertos.

La región ha permitido que el problema se agrave por su fracaso sistemático al abordar los abusos a los que somete Birmania a la minoría musulmana rohingya , cuya discriminación y violencia los obliga a partir.

El problema es que uno de los pilares de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) es la no intromisión en asuntos de otros países.

El grupo incluye a Birmania, Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Ahora, dicho principio se ha vuelto en contra de la Asean, afirma Elliot Brennan, investigador del Instituto Sueco de Seguridad y Desarrollo Político, que estudia el bloque.

La crisis de los migrantes “ejerce una enorme presión para que el bloque reformule su política de no interferencia”, asegura el experto.

Incluso Europa , que posee una mayor cohesión política y más recursos, tiene dificultades para actuar conjuntamente frente a la cantidad de inmigrantes que cruzan el Mediterráneo desde el norte de África.

En el caso del sudeste asiático, la mayor parte de los refugiados proviene de Birmania, y el significativo número de migrantes económicos, de Bangladés, que no forma parte del bloque.

Migrantes rescatados de Bangladés realizaron filas ayer para un proceso de identificación efectuado por las autoridades indonesias y la Organización Internacional para las Migraciones en Kuala Langsa, Aceh. | AFP
Migrantes rescatados de Bangladés realizaron filas ayer para un proceso de identificación efectuado por las autoridades indonesias y la Organización Internacional para las Migraciones en Kuala Langsa, Aceh. | AFP

“Hay muchos matices complejos, incluyendo la política de no intervención ni crítica a otros Gobiernos del bloque”, ya que sentaría un precedente que podría ser “incómodo”, asegura Chong Ja Ian, experto en las relaciones entre estos países, de la Universidad Nacional de Singapur.

Para el académico, la Asean “no parece estar lista para enfrentar este tema”.

Medidas. La maquinaria diplomática ya está en marcha, a la espera de una cumbre regional, el 29 de mayo en Bangkok, sobre la crisis de la migración.

Asimismo, el ministro malasio de Relaciones Exteriores , Anifah Aman, recibirá hoy a su homólogo indonesio Retno Marsudi, y “muy probablemente el miércoles”, a su par tailandés, Tanasak Patimapragorn.

En lo inmediato, Malasia, Indonesia y Tailandia deben determinar también cómo resuelven el problema humanitario que representan los cientos de personas que llegan en atestadas embarcaciones a sus costas.

Mientras tanto, Birmania niega los derechos de ciudadanía a los 1,3 millones de rohingya que viven en su territorio.

Confrontados con la violencia sectaria y leyes discriminatorias, miles de rohingyas, una minoría musulmana en una nación mayoritariamente budista, han elegido huir del país por mar para irse a Malasia, en lo que ha sido el mayor éxodo de la región .