29 julio, 2015
Un ataque del Estado Islámico en la ciudad siria de Kobane, donde fueron expulsados los kurdos en enero.
Un ataque del Estado Islámico en la ciudad siria de Kobane, donde fueron expulsados los kurdos en enero.

El Ejército y las milicias kurdas sirias asestaron este martes un duro golpe a los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) expulsándolos de Hasaké, una ciudad clave del noroeste del país.

Tras una sucesión de victorias desde el 2013, el EI ha perdido en los últimos meses, frente a las fuerzas kurdas, localidades del norte y del este de Siria, fracasando en su intento de expandir su "califato" a caballo entre Siria e Irak, con excepción de la conquista de la ciudad de Palmira en mayo.

Responsable de atrocidades, el grupo ultrarradical sunita se ha apoderado de grandes territorios en Siria, entre ellos la capital provincial Raqa, "capital de su califato", y la de Deir Ezzor casi por completo.

Tras 33 días de combates, una ofensiva del EI lanzada el 25 de junio para intentar conquistar una tercera capital provincial, Hasaké, fracasó.

El grupo "fue expulsado de Zuhur por el ejército, último barrio de Hasaké donde estaba presente, y sus combatientes fueron expulsados hasta las afueras de la ciudad", dijo Rami Abdel Rahman, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

El EI perdió 287 combatientes en esta batalla, tanto en los combates contra el ejército y los kurdos como en los bombardeos de la coalición internacional antiyihadista dirigida por Washington en los alrededores de Hasaké, según el OSDH.

Entre los combatientes muertos figuran 26 "niños soldados" reclutados por el EI, dijo esta ONG que cuenta con una amplia red de informantes en toda Siria, país asolado por la guerra desde hace más de cuatro años.

"El EI usa cada vez más a niños para sus operaciones suicidas. El 10% de los yihadistas muertos en Hasaké son niños", sostiene Abdel Rahman.

En el bando opuesto, 120 soldados y miembros de las fuerzas prorrégimen perecieron, al igual que "decenas de combatientes" de los Comités de Protección del Pueblo Kurdo (YPG, principal milicia kurda), según la misma fuente.

La agencia oficial siria SANA confirmó que el ejército "asestó duros golpes a los terroristas de Daesh (el acrónimo en árabe del EI) en Zuhur" pero no mencionó la expulsión del EI de la ciudad.

Expansión. Al inicio de su ofensiva sorpresa en Hasaké, cuyo control es compartido entre el régimen y los kurdos, el grupo yihadista tomó en apenas unos días el control de varios barrios del sur de la ciudad, mediante 21 ataques con coche bomba.

Escombros de la prisión de la ciudad de Palmira, Siria, destruida con explosivos por el Estado Islámico.
Escombros de la prisión de la ciudad de Palmira, Siria, destruida con explosivos por el Estado Islámico.

El EI había atacado la parte controlada por el régimen, y las fuerzas kurdas se aliaron al Ejército para defender la ciudad frente al enemigo común.

Desde el inicio del conflicto sirio en marzo del 2011, las fuerzas kurdas adoptaron una posición "neutra" frente al régimen y la rebelión. En varias regiones del norte y del este, el Ejército abandonó sus cuarteles que fueron luego ocupados por los milicianos kurdos.

Según la ONU, 120.000 personas -entre una población de 300.000- han tenido que huir de Hasaké debio a los combates.

Una victoria del EI le habría permitido ampliar su "califato" en el este de Siria.

Desde el comienzo del 2015, "no hemos visto grandes victorias del EI, excepto Palmira. De hecho, desde febrero, las fuerzas del EI han retrocedido constantemente", dijo el director del OSDH.

"Después de Palmira, el EI ha dirigido varias operaciones, pero todas han fracasado. La derrota en Hasaké es importante ya que perdieron varios dirigentes en la batalla, entre ellos su wali (gobernador) de Hasaké", añadió.

Esta serie de reveses se explica por la pérdida de la ciudad fronteriza de Tall Abyad, por donde pasaban hombres y armas desde o hacia Turquía, y por los bombardeos diarios de la coalición internacional contra sus posiciones.

La guerra en Siria (que empezó en marzo del 2011 con manifestaciones pacíficas contra el régimen reprimidas violentamente) se convirtió en un conflicto complejo en donde se enfrentan Ejército, rebeldes, yihadistas y kurdos en un territorio cada vez más fragmentado.

Más de 230.000 personas han muerto y varios millones han tenido que huir de sus hogares.

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