Más de un millón de trabajadores, según la CGT, se unieron a la huelga general

 11 abril, 2014

Buenos Aires. EFE. Los sindicatos opositores paralizaron ayer Argentina con una huelga general que bloqueó el transporte y constituyó una demostración de fuerza frente al gobierno de Cristina Fernández, abocado a frenar la inflación e inmerso en una senda de ajustes que alimenta el descontento social.

Más de un millón de trabajadores, según las cifras facilitadas por el ala opositora de la Confederación General del Trabajo (CGT), el principal convocante al movimiento, se adhirieron a la huelga, citada contra el “ ajuste, la inflación y la inseguridad” .

Organizada por tres centrales sindicales argentinas opositoras, la protesta logró paralizar aeropuertos, puertos, ferrocarriles y transporte urbano y suburbano, así como los servicios de recolección de basura y abastecimiento de combustible.

Capital fue bloqueada. Grupos de trabajadores apostados en los principales accesos a Buenos Aires bloquearon el paso a los automóviles y protagonizaron los únicos incidentes de la jornada, que se saldaron con seis detenidos y un herido leve en enfrentamientos con la Policía en la carretera Panamericana.

La segunda huelga general que afronta Cristina Fernández fue convocada por el ala opositora de la CGT, encabezada por Hugo Moyano, titular del poderoso sindicato de camioneros, que pasó de ser un férreo aliado del Gobierno a un acérrimo rival.

Manifestantes cuando bloqueaban ayer la carretera Panamericana frente a una línea de policías antidisturbios, en Buenos Aires. | AFP
Manifestantes cuando bloqueaban ayer la carretera Panamericana frente a una línea de policías antidisturbios, en Buenos Aires. | AFP

Los gremios exigen subidas salariales por encima del 40% para evitar una pérdida del poder adquisitivo y un aumento del tope salarial exento del pago del impuesto a las ganancias, que pesa sobre los trabajadores que ganan más de 15.000 pesos mensuales ($1.875).

La protesta coincide con una delicada coyuntura económica en el país, con una inflación superior al 30% –la segunda más alta de América Latina, detrás de Venezuela–, y una estrategia de recortes a los subsidios que en la práctica constituye un “tarifazo” en servicios básicos como el gas o la electricidad, tras una devaluación del 20% del peso argentino frente al dólar.

“Es un mensaje que el Gobierno tiene que tomar en cuenta”, dijo Moyano, quien enfatizó que este “paro extraordinario ha permitido a la sociedad expresar su disconformidad” con las políticas oficiales.

“Espero que la inteligencia del Gobierno alcance para entender este mensaje”, insistió.