Chistes y caricaturas en redes sociales se burlan de la gestión del presidente

 15 febrero, 2015
Rafael Correa, presidente de Ecuador.
Rafael Correa, presidente de Ecuador.

Quito

El presidente Rafael Correa sabe cómo arrancar carcajadas con humor corrosivo, pero su lado menos divertido salió a flote en Ecuador con una muy criticada cruzada contra internautas satíricos y un caricaturista que fue sancionado por segunda vez en un año.

Muy popular en su país y en Twitter, donde cuenta con dos millones de seguidores, a Correa no le cayó en gracia ser blanco de las burlas muchas veces soeces que circulan por las redes sociales, y sonríe todavía menos con los dibujos de Bonil en el periódico El Universo.

Desde finales de enero emprendió una lucha en las redes sociales para mostrar que son más los que lo apoyan que quienes lo critican, y ha divulgado la identidad de algunos de los jocosos, según sus palabras, que lo atacaban desde el anonimato.

"Ley en mano", Correa ha exigido sanciones contra Xavier Bonilla (Bonil), a quien tilda de 'sicario de tinta' por las viñetas que a su juicio difaman al gobierno.

Bonil, forzado hace un año a rectificar una viñeta que molestó al gobierno, fue sancionado el viernes por segunda vez sobre la base de una ley vigente desde 2013, que aumentó el control sobre los medios, y que fue promovida por Correa.

"Estas acciones muestran una mezcla de intolerancia, rasgos autoritarios de personalidad y una estrategia para implantar miedo en la oposición y sectores que lo critican", dijo a la AFP Jaime Costales, académico y analista de coyuntura.

El órgano regulador de medios llamó a Bonil a corregir sus prácticas tras amonestarlo por escrito por una fotocaricatura discriminatoria con colectivos negros afines al gobierno, y ordenó a El Universo a publicar sus excusas por la viñeta.

"Este no es el primer episodio. Yo ya voy recibiendo la arremetida del poder, del oficialismo, desde hace varios años", dijo Bonilla.

Ajeno a las críticas, el presidente ecuatoriano ridiculiza en sus programas a periodistas y adversarios políticos, pero cuando se trata de Bonil o de los tuiteros que lo ofenden, alega que no está combatiendo el humor, sino la mentira.

"En nombre de la libertad de expresión no se puede difamar, no se puede insultar. La mentira no es un chiste", proclama.

Coincidencia o no, el caso de Bonil y la campaña en redes sociales le ha dado munición a los críticos que acusan a Correa de autoritario y de pretender limitar las libertades de expresión y de prensa.

Pero más allá de la irritabilidad que, también con humor, le endilgan al mandatario (un meme asocia su imagen con la de un condón "ultra-híper sensible"), analistas creen que Correa incurrió en la estrategia equivocada.

"Todo intento de acallar algo en Internet produce el efecto contrario", dijo Christian Espinosa, consultor privado en redes sociales.

Burlas. Justamente el humorista inglés John Oliver, de la cadena estadounidense HBO, se hizo eco de lo ocurrido en Ecuador y se burló sin piedad del mandatario hace una semana.

"Presidente Correa, si eres tan sensible, entonces Twitter y Facebook tal vez no sean para ti", dijo Oliver. Sus comentarios circularon profusamente en Internet, y generaron otra lucha entre defensores y críticos de Correa.

Según Espinosa, Correa buscó sin éxito evidenciar el uso irresponsable de las redes sociales. "Pero ahora no somos responsables, sino más virulentos. Lo único que se ha logrado es que haya más cuentas anónimas", sostuvo.

Andrés González, politólogo de la Universidad San Francisco (privada), sostiene que los episodios recientes revelan la tensión entre la libertad de expresión y derechos como el de la no discriminación, y profundizan a su vez una vieja pugna.

"Los presidentes están expuestos a la crítica, a la sátira y la burla, pero a nadie le gustan los insultos y calumnias basándose en la libertad de expresión y Correa ha mostrado un carácter sensible", dijo.

González agregó que los medios satanizan cualquier reacción de Correa.

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