26 mayo, 2016

Caracas

Cientos de estudiantes y profesores de universidades públicas venezolanas protestaron este jueves en Caracas para denunciar la grave crisis presupuestaria que los aqueja, en una jornada que también movilizó a alumnos de centros de educación superior afines al chavismo.

Aunque no lograron marchar hacia el ministerio de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, como planeaban, los manifestantes lograron que un viceministro de la cartera acudiera al centro educativo para recibir un pliego de exigencias.

"Obligamos al viceministro (Andrés Ruiz) a venir, le entregamos el documento, le dimos 48 horas para una respuesta y una semana para resolver", dijo ante centenares de estudiantes Víctor Márquez, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la principal del país con 294 años de historia.

De no haber soluciones, el próximo jueves "tomaremos nuevamente las calles", añadió Márquez, mientras que Hasler Iglesias, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes de la UCV, aseveró que para éstos la palabra de Ruiz "no vale nada".

En los alrededores del claustro fueron desplegados medio millar de policías antimotines, comprobaron reporteros de la AFP.

"Es increíble un despliegue de este tipo", cuestionó la rectora de la institución, Cecilia García, señalando que esos agentes deberían destinarse a enfrentar la inseguridad.

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Los policías impidieron el avance de la marcha, tras lo cual el viceministro se reunió frente a la UCV con la rectora y representantes de estudiantes, profesores y otros trabajadores.

A solo cinco cuadras de allí, en la Plaza Venezuela, varios cientos de alumnos de línea oficialista se congregaron para marchar hacia el palacio presidencial de Miraflores y reivindicar los logros de la política educativa del gobierno.

El presidente socialista Nicolás Maduro tenía previsto recibirlos en la tarde.

Estudiantes de la UCV calificaron esa marcha como una "provocación", pues a su juicio fue convocada a última hora; mientras, la rectora censuró ante el viceministro —con quien dialogó frente a la prensa— que no se hubiera organizado otro día para evitar posibles choques.

La comunidad de la UCV denunció una situación crítica por los bajos salarios, atrasos en los pagos, falta de recursos para el mantenimiento de las instalaciones y la inseguridad.

"La UCV atraviesa la peor crisis de sus 294 años de historia", dijo Samuel Pérez, representante de los docentes.

Un profesor titular de la UCV con tres décadas de ejercicio gana 35.000 bolívares mensuales ($72 a la tasa de libre flotación), según Márquez.

"El presupuesto asignado se agotó en abril, el gobierno envía los recursos con retraso, incluyendo el pago de salarios", afirmó a su vez Pérez.

La falta de presupuesto obliga a cancelar cátedras, mantiene cerrados laboratorios y el comedor, e impide actualizar las bibliotecas, sostiene el profesorado.

En tanto, con franelas rojas y en un ambiente festivo, los estudiantes chavistas sostienen que su movilización tiene por objeto reivindicar los logros de la educación durante el "proceso revolucionario" y respaldar a Maduro.

"Hoy la universidad sale en defensa de la patria. Estamos marchando para respaldar a nuestro presidente", declaró Joel Cedeño, presidente de la Federación Venezolana de Estudiantes Universitarios, creada en noviembre pasado.

Cedeño acusó a la dirigencia de las organizaciones estudiantiles tradicionales de "politizar la educación universitaria" por presión de los partidos opositores, que promueven un referendo revocatorio contra Maduro.

"Representan una dictadura en las universidades", señaló el portavoz.

Las movilizaciones de hecho terminaron reflejando la polarización en torno al mandatario, que considera "inviable" el revocatorio.

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"La única solución para las universidades es que podamos cambiar al gobierno", manifestó Iglesias.

En Venezuela hay 39 universidades públicas, de las cuales 12 son de carácter nacional. Para 2015, la matrícula en esas instituciones era de casi 1,5 millones de alumnos.

El país enfrenta una severa crisis económica por la caída del ingreso petrolero, que se refleja en una inflación de 180,9% en 2015 y proyectada en 700% por el FMI para 2016, así como en una escasez de más de dos tercios de los alimentos básicos y las medicinas esenciales.

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