21 octubre

Tokio

Los japoneses comenzaron a votar este domingo en una elecciones legislativas en las que el primer ministro conservador Shinzo Abe debería según las encuestas obtener una cómoda mayoría, tras una campaña enfocada en la amenaza de Corea del Norte.

El primer ministro nacionalista y su Partido Liberal Demócrata (PLD) están bien posicionados para ganar los comicios que él mismo convocó y conservar así el poder hasta 2021, más allá de los Juegos Olímpicos previstos en 2020.

Una mujer da su voto en las elecciones generales de Japón, en una mesa electoral en Tokio, Japón.
Una mujer da su voto en las elecciones generales de Japón, en una mesa electoral en Tokio, Japón.

Unos 100 millones de ciudadanos están habilitados para votar en la tercera economía mundial y muchos electores desafiaron el tifón imperante el domingo en el archipiélago para ir a sufragar. Se vota para renovar los 465 escaños del Parlamento.

Según los últimos sondeos, el PLD obtendría al menos 300 escaños y podría formar coalición con su aliado, el partido Komeito, con una mayoría de dos tercios que permitiría modificar la constitución.

El PLD de Abe coaligado con el partido Komeito debería imponerse con unos 300 escaños, según una proyección del periódico Nikkei.

Lejos detrás, el Partido de la esperanza (derecha) de la carismática gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, y el Partido Demócrata Constitucional (centro izquierda) recientemente creados, obtendrían cada uno unos 50 escaños.

Abe, de 63 años, decidió en septiembre disolver el parlamento y adelantar las elecciones un año para hacer frente a los escándalos de favoritismo y a la derrota histórica de su partido en la gobernación de Tokio, en julio, ahora en manos de su rival.

A pocas horas del anuncio oficial de las legislativas anticipadas, Koike sorprendió con la creación de una nueva formación, el Partido de la Esperanza.

La líder de derecha, de 65 años, que fue una conocida periodista de televisión, fue ministra con Abe y comparte su nacionalismo pero su decisión de no a presentarse personalmente a las elecciones la ha hecho caer en los sondeos.

"Cualquier partido, para ser creíble, necesita tener un candidato al puesto de primer ministro. Tenía que ser ella pero desistió y ahora tenemos un barco sin capitán", explica Michael Cucek, un especialista en política japonesa de la universidad Temple de Tokio.

Muchos miembros del Partido Democrático, de oposición, lo han abandonado para unirse a Koike mientras ha aparecido un nuevo partido, llamado Partido Demócrata Constitucional.

Además su programa no es muy distinto al del PLD de Abe, una formación que ocupa el poder en Japón casi sin interrupción desde 1955.

El gobierno de Abe puso en marcha la "abenomics", una política económica para hacer frente al envejecimiento de la población y la deflación que mina la economía desde hace décadas.

En los diez últimos años Japón ha vivido un largo periodo de crecimiento aunque la baja tasa de desempleo esconde en realidad una importante precariedad laboral.

Koike critica a Abe por no hacer más reformas estructurales y ha prometido congelar el aumento de dos puntos del impuesto al valor agregado (IVA), hasta un 10%.

La líder conservadora sí está de acuerdo con Abe en modificar la constitución pacifista de 1947, que obliga a renunciar "para siempre" a la guerra.

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