Empresa habría aportado $87.000 para la campaña electoral en el 2005

 2 junio, 2015
Seguidores de la primera dama Nadine Heredia la apoyaron el viernes cuando acudió a una comparecencia en el Congreso, en Lima. | EFE
Seguidores de la primera dama Nadine Heredia la apoyaron el viernes cuando acudió a una comparecencia en el Congreso, en Lima. | EFE

Lima. AFP. Una investigación por recibir dinero desde Venezuela en el 2005 para la campaña de su esposo, complica a la primera dama peruana, Nadine Heredia, y el último año de gobierno del presidente Ollanta Humala, quien denuncia persecución, mientras su popularidad se derrumba.

La Fiscalía especializada en lavado de activos, en coordinación con la Unidad de Investigación Financiera –de la Superintendencia de Bancos– detectó que tanto la madre de Heredia, como una amiga recibieron $87.451 de una compañía venezolana en el 2005, que luego transfirieron a la actual primera dama y presidenta del Partido Nacionalista (en el poder).

La empresa que depositó el dinero a Antonia Alarcón –madre de Nadine– y a Rocío del Carmen Calderón, fue la venezolana inversiones Kaysamak , de un empresario a quien la prensa cataloga de hombre cercano al chavismo.

“Esta investigación confirma el rumor de que personas allegadas al chavismo financiaron al presidente Humala. Aquí hubo lavado de activos, porque es un dinero que llega a terceros y, después a Heredia”, dijo el congresista independiente Carlos Bruce.

Recordó los vínculos de la primera dama con el empresario Martín Belaúnde, asesor de campaña de Humala en el 2006 y el 2011, quien acaba de ser extraditado a Perú desde Bolivia, adonde había huido en busca de asilo político, debido a que es acusado por corrupción.

Dinero desde Caracas. La oposición peruana sospecha que Belaúnde canalizó fondos del Gobierno de Venezuela para la campaña de Humala en el 2006, lo que el Gobierno niega.

Pero Humala, que inicia su último año de gobierno con una popularidad del 16%, recordó que se trata de un caso que fue investigado y cerrado en el 2009.

“Es una persecución (...). Se trata de una colaboración de empresarios venezolanos y de otros países, seguramente, pero que no tiene nada de ilegal”, alegó Humala, el lunes, a la prensa.

“En ese año ni siquiera teníamos partido. En el 2005, este colectivo nuestro recibió colaboración. Lo hicimos de forma bancarizada, para que no haya dudas”, agregó.

Humala, quien en aquel momento fue apoyado por el ya fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, participó en alianza con otra agrupación en las elecciones presidenciales del 2006, que perdió ante Alan García.

Después de distanciarse de Chávez y del discurso radical de izquierda, volvió a postularse en el 2011, cuando fue elegido.

El abogado de la primera dama, Roy Gates, dijo que el envío de dinero a cuentas de personas allegadas a Heredia se hizo porque el partido, en ese momento, no existía y carecía de cuentas.

La oposición pedirá investigar en el Congreso a la primera dama, quien la semana pasada compareció en palacio legislativo.

El tema le abre un nuevo frente a Humala, quien ya lidia con protestas antimineras y socioambientales, que lo han obligado a enviar a las fuerzas armadas a distintas partes del país, para garantizar el orden público.

Mientras tanto, busca el apoyo del Congreso –donde no tiene mayoría– para conseguir facultades para legislar en materia de economía y seguridad ciudadana.

Según la investigación, Heredia era beneficiaria adicional desde el 2013 de una tarjeta de crédito platinum, cuya titular era precisamente su amiga Rocío Calderón, la misma que en el 2005 recibió en su cuenta los fondos desde Venezuela.

Con esa tarjeta, Heredia hizo gastos en el extranjero por $38.000, que incluyen compras de artículos de lujo. De acuerdo con el abogado Gates, debido a la estrecha amistad que tienen, Calderón entregó la tarjeta a Heredia para que esta le hiciera compras cuando viajaba al extranjero.

Gates expresó también a la prensa que esa operación no configura un lavado de activos, mientras que Humala aseguró que la amiga de su esposa tiene los recursos suficientes para justificar esos gastos.

Sin embargo, a opositores y a analistas políticos, esta operación genera suspicacias.

“Esta situación pinta a los Humala como unos aprovechadores. Una parte del dinero que recibían no iba para las sufridas bases del nacionalismo, sino en los lujos sibaríticos de la señora. Eso, desde el punto de vista político es fuerte”, consideró el analista y exministro del Interior Fernando Rospigliosi.