22 junio

México

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, ordenó este jueves a la fiscalía investigar el presunto espionaje a activistas y periodistas y pidió que la ley se aplique contra quienes, a su juicio, levantaron "falsos señalamientos" contra el gobierno.

"Espero que la PGR (Fiscalía) con celeridad pueda deslindar responsabilidades y espero que al amparo de la ley pueda aplicarse contra aquéllos que han levantado estos falsos señalamientos contra el gobierno", dijo el mandatario durante un evento en el occidental estado de Jalisco.

Peña Nieto rechazó cualquier intervención en la vida privada de los ciudadanos y sostuvo que "ninguna de las personas que se sienta agraviada puede afirmar, mostrar o evidenciar que su vida se haya visto afectada, lastimada por esas supuestas intervenciones".

El mandatario mexicano Enrique Peña Nieto, manifestó durante una actividad en Lagos de Moreno, Jalisco que la Fiscalía debe investigar las acusaciones.
El mandatario mexicano Enrique Peña Nieto, manifestó durante una actividad en Lagos de Moreno, Jalisco que la Fiscalía debe investigar las acusaciones.

El lunes pasado, un grupo de activistas y periodistas denunció legalmente al gobierno mexicano, acusándolo de intervenir sus teléfonos móviles tras un reportaje sobre el tema del influyente diario The New York Times.

Este jueves, varias organizaciones civiles, incluyendo Artículo 19, calificaron como "amenaza" la reacción del presidente de pedir que se aplique la ley para quienes, a su juicio, levantaron falsos testimonios.

"Envió un mensaje amenazante para quienes documentaron técnicamente la existencia de esta ilegal vigilancia", dijo el comunicado firmado por las organizaciones.

Los activistas agregaron que el presidente "calificó, sin que mediara una indagatoria, como falsas las denuncias", señalaron que dio declaraciones irresponsables y pidieron un panel independiente que indague las acciones de la fiscalía sobre el tema.

Al mismo tiempo, el periodista Azam Ahmed, quien estuvo detrás de la historia del New York Times, dijo en Twitter que la presidencia le llamó para decir que el mandatario no estaba amenazando a la prensa ni a la sociedad civil.

En una primera reacción a la publicación del diario neoyorkino, la presidencia de México dijo el lunes que no había prueba alguna de que agencias del gobierno mexicano sean responsables del supuesto espionaje, pero no negó la acusación.

En la investigación periodística se apunta al presunto uso de un software de espionaje que se vende exclusivamente a gobiernos para combatir a terroristas y narcotraficantes.

Peña Nieto aseguró en su discurso de este jueves que toda la tecnología que el gobierno tiene y ha adquirido es "para mantener la seguridad interna del país".

En respuesta, las organizaciones sociales pidieron que se transparenten los contratos que ha firmado el gobierno mexicano con empresas de espionaje.

Entre quienes denunciaron originalmente el espionaje está la destacada periodista Carmen Aristegui, quien reveló en 2014 que la esposa de Peña Nieto había comprado una mansión de 7 millones de dólares a un importante contratista del gobierno.

El miércoles, el presidente del opositor Partido Ación Nacional (PAN), Ricardo Anaya, dijo que a él también le intentaron espiar.

Ese mismo día, la fiscalía anunció una indagatoria sobre el tema al tiempo que legisladores opositores de izquierda en el Senado propusieron una comisión de investigación.

Peña Nieto dijo este jueves que él mismo recibe a veces mensajes cuya fuente desconoce pero "procura en todo caso ser cuidadoso" de lo que habla por teléfono, una declaración que las organizaciones calificaron de alarmante.

"La seguridad de las comunicaciones del Presidente interesan a la estabilidad del Estado, por lo que la ligereza con la que (...) acepta su vulnerabilidad, confirma que en México la vigilancia está fuera de control", dijo el comunicado de los activistas.

Las acusaciones de espionaje del gobierno a periodistas y activistas no son nuevas en México, pero este caso se produce en uno de los años más cruentos para la prensa mexicana con el asesinato de cinco comunicadores en lo que va de 2017.