4 junio, 2014

Damasco. AFP. El régimen sirio celebró ayer unas elecciones presidenciales ganadas de antemano por Bashar al Asad y que, según expertos, prolongarán la guerra civil que lleva ya tres años.

Los adversarios del régimen expresaron su rechazo a los comicios que consideran “una farsa”.

Estados Unidos acusó al presidente Bashar al Asad de intentar apuntalar su autoridad mediante la organización de una “vergonzosa” elección presidencial en medio de una brutal guerra civil.

“Las elecciones presidenciales en Siria son una vergüenza”, dijo la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf.

La votación fue prologada unas cinco horas, hasta medianoche, “debido a la masiva afluencia de electores”, indicó la televisión oficial poco antes de la hora de cierre inicialmente prevista.

Más de 15 millones de sirios estaban convocados a las urnas en estos comicios boicoteados por la oposición y celebrados solo en las zonas controladas por el régimen.

Asad, de 48 años, quien ha reiterado en varias ocasiones su intención de acabar con los rebeldes a los que llama “terroristas”, votó con su esposa, Asma, en Damasco, según diversas fotografías publicadas por la televisión estatal.

El mandatario Bashar al-Asad votó ayer junto a su esposa, Asma. | EFE
El mandatario Bashar al-Asad votó ayer junto a su esposa, Asma. | EFE

Este oftalmólogo, nacido en Damasco en 1965, accedió al poder en el 2000 y estará siete años más, después de la muerte de su padre y antecesor, Hafez al-Asad .

Críticas. Por su parte, el jefe de la oposición, Ahmad Jarba, llamó a los sirios a “quedarse en casa”, mientras que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, calificó los comicios de “farsa” y dijo que la Alianza Atlántica no reconocería los resultados.

Los otros dos candidatos , el exministro Hasan al Nuri y el diputado Maher al Hajar, también votaron en la capital vigilada por aviones del Ejército mientras se escuchaban bombardeos y explosiones de las zonas cercanas.

El clan Asad dirige Siria desde hace más de 40 años, a lo largo de los cuales amordazó cualquier disidencia y ya aplastó con violencia un levantamiento de los Hermanos Musulmanes en los años 1980.