Rousseff se reunió con su gabinete este jueves para planear la estrategia

 4 diciembre, 2015

Río de Janeiro. AP y AFP.. La presidenta Dilma Rousseff prepara una batalla para evitar un juicio político en un Congreso muy fragmentado en medio de un escándalo de corrupción y la peor recesión de Brasil en décadas.

El titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un fuerte enemigo de la mandataria , introdujo oficialmente este jueves un proceso para llevarla a juicio político, con el argumento de que violó leyes de responsabilidad fiscal. Este enjuiciamiento podría terminar en su eventual destitución.

“Hay indicios suficientes”, dijo Cunha al referirse a gastos en los que presuntamente incurrió el [[BEGIN:INLINEREF LNCVID20151203_0009]]gobierno de Rousseff [[END:INLINEREF]]sin autorización del Congreso.

“El momento de política actual es grave. Nunca en la historia de la República hubo tantos pedidos de juicio político. La economía no va bien y la desconfianza en el país ya traspasó las fronteras”, agregó.

Medidas. Varios miembros del Partido de los Trabajadores presentaron ante la Corte Suprema un recurso para frenar la apertura del proceso alegando que Cunha abusó de su poder y no notificó a Rousseff antes de tomar la decisión. Rousseff reunió a su gabinete este jueves para planear la estrategia.

“Cunha está usando el poder para paralizar a Brasil y al Congreso. Siempre es la misma herramienta: amenazas para obtener lo que quiere”, manifestó Jaques Wagner, jefe del gabinete de Rousseff, en conferencia de prensa. “Estamos preparándonos para una lucha política”.

Asimismo, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, padrino político de Rousseff, consideró este jueves que el pedido del juicio político “es una locura” y se declaró “indignado con lo que están haciendo con el país”.

“Cunha solo piensa en él. No piensa en el país, en la economía. Brasil no merece eso”, agregó.

Cunha brindó declaraciones ante los periodistas este jueves, en el Congreso sobre la apertura del juicio político a Rousseff. | AFP
Cunha brindó declaraciones ante los periodistas este jueves, en el Congreso sobre la apertura del juicio político a Rousseff. | AFP

Existen riesgos para la mandataria de la economía más grande de América Latina: su popularidad está por el suelo en niveles no vistos desde 1985 y aunque los analistas consideran que sería difícil reunir el apoyo para que el proceso pase al Senado, la opinión popular es un factor importante y el oficialismo no está consolidado en el Congreso.

Cunha instruyó a los partidos que integran la Cámara de Diputados sugerir antes del lunes a los miembros que formarán parte de una comisión especial de 65 miembros que decidirá si se inicia el juicio político. Cada partido tiene derecho a colocar a miembros dependiendo del tamaño de su bancada.