Piden mejoras laborales y la dimisión del director de la Seguridad Nacional

 16 octubre, 2014
La chispa estalló en Gardaia porque los agentes, desplazados de otras provincias, se quejaron de los largos turnos de trabajo y las pobres condiciones de alojamiento y comida
La chispa estalló en Gardaia porque los agentes, desplazados de otras provincias, se quejaron de los largos turnos de trabajo y las pobres condiciones de alojamiento y comida

Argel

Miles de policías argelinos se manifestaron hoy por cuarto día consecutivo en distintas ciudades del país para pedir mejoras laborales, en lo que algunos analistas ven un síntoma del "vacío político" que vive el país.

Las marchas, inéditas en la historia argelina, han puesto de relieve los problemas de este cuerpo que tradicionalmente se ha sentido marginado en comparación con las ventajas con que cuenta el Ejército, verdadero poseedor del poder en la Argelia poscolonial.

Según relató el diario digital Tout Sur l'Algérie, centenares de policías se han concentrado hoy ante el Palacio de la Muradiya (Presidencia) con pancartas con mensajes dirigidos al actual director de la Seguridad Nacional de quien reclaman su dimisión.

La sede de la Presidencia, protegida por efectivos militares, se encuentra en la parte alta de la capital, y los accesos hasta las inmediaciones eran hoy prácticamente imposibles por el despliegue de agentes armados de la Guardia republicana con la misión aparente de contener a los manifestantes e impedir que se les unan civiles.

Los policías llevan manifestándose en la capital desde el pasado martes, y no solo en Argel, sino también en Orán (segunda ciudad del país) , Constantina y la región bereber de Gardaia, donde el lunes se inició el descontento policial por las condiciones de trabajo en esa convulsa zona, frecuente escenario de violencia interétnica.

Pero las marchas de Argel son las que más revuelo han causado por haber llegado los agentes allá donde los manifestantes nunca llegan: hasta la presidencia, y porque quieren ser escuchados por el primer ministro, Abdelmalek Selal.

Este último apareció ayer en la televisión estatal y subrayó la necesidad de celebrar una reunión ministerial, el próximo domingo, para tratar los diferentes puntos de los manifestantes.

Los agentes reclaman, entre otras cosas, la destitución del jefe al-Hamel, la duplicación de los salarios, un acceso fácil a la vivienda social, y la creación de un sindicato autónomo.

Durante los diez últimos años (tras el decenio negro 1990-2001) , el Gobierno argelino reclutó de manera masiva a los policías que hoy son cerca de 200.000 agentes, colocados en primera línea contra los disturbios que se repiten ocasionalmente, en particular cuando se celebran partidos de fútbol.

La chispa estalló en Gardaia (600 kilómetros al sur de Argel) porque los agentes, desplazados de otras provincias, se quejaron de los largos turnos de trabajo y las pobres condiciones de alojamiento y comida, y a ello añadieron los bajos salarios, las difíciles promociones o la falta de acceso a la vivienda, reivindicaciones que se contagiaron al resto del país.

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