10 agosto

Tegucigalpa

Autoridades hondureñas decomisaron este jueves fusiles, municiones y chalecos antibalas, y arrestaron a un cabecilla y a otros doce miembros de la pandilla Barrio 18, en varios operativos contra las bandas criminales que ensangrientan el país centroamericano, informaron fuentes oficiales.

La Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (Fusina) dio a conocer en un informe que las armas estaban en una pensión abandonada de Ciudad Planeta, un barrio del municipio de La Lima, 190 kilómetros al norte de la capital Tegucigalpa.

Oficiales del grupo Fusina resguardaron el lote de armas de grueso calibre decomisadas a integrantes de la pandilla Barrio 18.
Oficiales del grupo Fusina resguardaron el lote de armas de grueso calibre decomisadas a integrantes de la pandilla Barrio 18.

Las armas incluyen ocho subametralladoras miniUzi, dos fusiles lanzagranadas, cuatro AR-15, un AK-47, un fusil 2.23 y uno para francotirador.

También hallaron ocho cargadores para AK-47, siete cargadores para fusiles, dos silenciadores, cuatro radios de comunicación y varios chalecos antibalas.

Horas más tarde, en la capital, un oficial de la Fuerza Nacional Antiextorsión (FNA), cubriéndose con gorro pasamontaña, presentó ante la prensa a trece miembros del Barrio 18 capturados en otros operativos policiales.

El oficial presentó a Riky Alexander Zelaya, alias Boxer Hiuber, de 40 años, como cabecilla "encargado de adoctrinar y dirigir actividades ilícitas de la pandilla 18".

Entre los otros doce pandilleros estaba un menor de edad, tres mujeres, y un hombre que a la vez se desempeñaba como guardia de seguridad, dijo el oficial.

Añadió que a los pandilleros decomisaron un fusil AR-15, tres pistolas, cuatro cargadores con munición, 20 proyectiles de AK-47, tres pasamontañas, un teléfono satelital, un vehículo y una motocicleta, entre otras cosas.

La semana pasada, las autoridades encontraron en una iglesia de la ciudad norteña San Pedro Sula un arsenal similar que incluía un fusil, una ametralladora y decenas de proyectiles y botas militares.

La policía y las fuerzas armadas emprenden operativos contra pandilleros y narcotraficantes para desmontar las estructuras del crimen organizado en el país.

Honduras registró en 2016 una tasa cercana a 60 homicidios por cada 100.000 habitantes, lejos del promedio mundial de 6,7 según la Organización Mundial de la Salud (OMS).