13 septiembre, 2015
Policías isralíes tomaban posiciones el domingo mientras ocurrían los incidentes de violencia en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.
Policías isralíes tomaban posiciones el domingo mientras ocurrían los incidentes de violencia en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén.

Jerusalén

La Policía israelí se enfrentó este domingo con palestinos en la mezquita Al Aqsa, en la Explanada de las Mezquitas, en Jerusalén, horas antes del inicio del Año Nuevo judío, en el último episodio de violencia por el acceso a este lugar sagrado para ambas religiones.

Los choques se produjeron después de que la pasada semana el ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, ilegalizara la actividad de dos grupos musulmanes que abordaban a los visitantes de la Explanada de las Mezquitas, un lugar sagrado para ambos cultos, lo que generó fuertes tensiones.

El presidente palestino, Mahmud Abás, condenó firmemente el ataque al sitio, mientras que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que las autoridades debían evitar disturbios en el complejo.

Testigos palestinos afirmaron que la Policía israelí entró en la mezquita Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado del islam, y causó daños. En cambio, la Policía asegura que se limitó a cerrar las puertas del templo para evitar que unos alborotadores lanzaran piedras, petardos y otros objetos.

Según la Policía, jóvenes manifestantes se atrincheraron en la mezquita Al Aqsa durante la noche del sábado con el objetivo de perturbar las visitas de los judíos al sitio con motivo del inicio de las celebraciones del Año Nuevo, el domingo por la noche.

"Manifestantes enmascarados que se encontraban en la mezquita lanzaron piedras a la Policía", informaba un comunicado de la Policía. "También se encontraron en la entrada de la mezquita tubos que podían llevar explosivos caseros".

Un testigo musulmán acusó a la Policía de entrar en el templo de forma agresiva y de causar daños, asegurando que quemaron parcialmente alfombras de oración.

Las autoridades echaron a la gente del lugar, incluyendo a miembros del Waqf islámico (legado religioso), la organización jordana que administra la Explanada, según informó un portavoz de la organización.

El ministro israelí de Agricultura, Uri Ariel, de extrema derecha, se encontraba entre la gente que visitó la Explanda más tarde, informaron medios locales.

"Es la primera vez que evacuan a todos los guardias", declaró el portavoz del Waqf, Firas al Dibs, agregando que dos guardias habían resultado heridos por pelotas de goma. "El director de la mezquita de Al Aqsa, Omar Kaswani, fue herido y arrestado".

Los choques continuaron fuera, en las estrechas calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, con la policía lanzando gas lacrimógeno y granadas aturdidoras.

La Media Luna Roja palestina dijo que 20 personas habían necesitado atención hospitalaria.

Netanyahu afirmó en un comunicado que Israel actuaría "para mantener el status quo y el orden" en la Explanada, venerada por los judíos como Monte del Templo.

"Es nuestra responsabilidad y nuestro derecho actuar contra los alborotadores para permitir la libertad de los creyentes en este lugar sagrado", dijo.