Sector privado debe vérselas con salarios de apenas $20 al mes

 30 diciembre, 2013
Negocios modestos como esta barbería en La Habana emplean ahora a 440.000 cubanos, luego de que el Gobierno legalizara unas 200 actividades privadas, pero con limitaciones. | AP.
Negocios modestos como esta barbería en La Habana emplean ahora a 440.000 cubanos, luego de que el Gobierno legalizara unas 200 actividades privadas, pero con limitaciones. | AP.

La Habana. AP. Las bandejas de pizza y la antigua licuadora están guardadas. Atrás quedó el dulce olor a masa horneada que permeaba el apartamento de Julio César Hidalgo en La Habana, convertido en una pizzería.

Dos años después de iniciado el experimento de Cuba con limitadas reformas de apertura al trabajo independiente del Estado, Hidalgo está en la bancarrota, desempleado y sujeto a una multa por, supuestamente, reportar mal sus ingresos.

“Me siento frustrado y decepcionado, tuve que cerrar la cafetería porque no me daba la cuenta ”, explicó Hidalgo.

Él es uno de nueve fundadores de empresas incipientes que fueron entrevistados por primera vez en el 2011, cuando se anunció que se permitiría un nivel limitado de iniciativa privada.

De ellos, los tres orientados hacia extranjeros o cubanos empleados por empresas foráneas, siguen con negocios abiertos y prósperos.

Solo dos locales enfocados en una clientela cubana sobreviven, y ambos son gimnasios.

El resultado es uno vaticinado por expertos en economía cubana: no hay suficiente dinero en el país como para mantener a un sector privado, donde el salario del cubano promedio es de $20 al mes.

Tras cerrar su pizzería, la novia de Julio César Hidalgo, Gisselle (centro), consiguió una licencia para hacer manicuras en el apartamento. | AP
Tras cerrar su pizzería, la novia de Julio César Hidalgo, Gisselle (centro), consiguió una licencia para hacer manicuras en el apartamento. | AP

Reformas urgentes. “Hay un ambiente macroeconómico que no favorece la empresa privada, ni la expansión de la demanda que necesita”, dijo Pavel Vidal, execonomista del Banco Central de Cuba.

Tras el entusiasmo inicial, el número de cubanos con empresas propias creció muy paulatinamente los últimos dos años, llegando en estos meses a los 444.000; es decir, el 9% de la fuerza laboral.

“Todos los negocios compiten por la misma clientela, en su mayoría pobre y de ingresos limitados”, expresó Ted Henken, profesor de Estudios Latinoamericanos.

Henken y Vidal dijeron que Cuba debe hallar alguna manera de incrementar los salarios de empleados públicos, ampliar los microcréditos y crear un mercado mayorista viable, que pueda abastecer a las nuevas empresas. Para una sociedad bien educada como la de Cuba, hay muy pocos puestos de trabajos para profesionales en la lista de casi 200 actividades legalizadas.

Éxito para pocos. Sin embargo, no todo empresario nuevo está en aprietos. Proliferan los bares modernos y atractivos restaurantes en La Habana, donde los autobuses dejan a los turistas para que entren y degusten de langosta y filet mignon , por unos $20 por plato.

Un extranjero puede hospedarse en una habitación privada pagando entre $25 y $100 la noche, menos que en la mayoría de los hoteles para turistas. Los cubanos con los recursos y el instinto para conectarse con ese mundo, pueden prosperar.

Javier Acosta, chef y dueño de un local, invirtió más de $30.000 en Parthenon, restaurante privado, dirigido principalmente a turistas y diplomáticos.

Al principio no le fue tan bien, pues había noches en que el restaurante estaba vacío y él quedaba solo conversando con sus cuatro meseros.

Pero el local, poco a poco, se fue dando a conocer: comenzó a invertir en publicidad, pagándole $300 al año a una revista turística para que incluyera sus anuncios.

“Todavía no he logrado recuperar lo que invertimos aquí”, indicó Acosta, de 40 años, y tal vez le lleve “dos, tres años más. Eso depende de si se levantan las ventas o el turismo”.

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