29 junio, 2013

Brasilia. AFP. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, apresuraba ayer la convocatoria de un plebiscito, aunque sus planes para contener la insatisfacción y las multitudinarias protestas se toparon con una economía desacelerada, un presupuesto ajustado y un Congreso que quiere hacerlo a su modo.

Rousseff se reunió ayer con jóvenes a quienes prometió una plataforma virtual para comunicarse con el Gobierno, cerrando una semana de intensos encuentros con gobernadores, partidos, sindicatos, los presidentes de ambas cámaras del Parlamento y la Corte Suprema para impulsar un plebiscito que lleve a una reforma política , cuya propuesta pretende enviar al Congreso el martes.

El expresidente Luiz Inacio Lula da Silva elogió el plan de convocar a esa consulta. Rousseff anunció el lunes la convocatoria del plebiscito –que tiene que ser aprobado por el Congreso–, junto con otras medidas para educación, salud y transporte, a fin de contener las protestas callejeras en todo el país, en reclamo de mejores servicios públicos y contra los millonarios gastos en los estadios del Mundial 2014 y de la Copa de Confederaciones.

Varias carreteras fueron bloqueadas por protestas ayer ya que se convocaron manifestaciones en unas 15 ciudades.

Tras los anuncios del Gobierno y el Congreso, las protestas fueron menos intensas esta semana, pero continuaron en medio de la Copa Confederaciones. Se convocó una marcha al Estadio Maracaná para la final Brasil -España, mañana.

La presidenta dejó pendiente una reunión con la oposición, que no apoya un plebiscito y considera que la reforma política debe ser decidida por el Congreso y luego sometida a un referendo, para que la población la acepte o rechace.