3 octubre, 2015
El ataque a un hospital de Médicos Sin Fronteras en Afganistán conmocionó este sábado al mundo. El gobierno afgano acusa al ejército de Estados Unidos del ataque, mientras los norteamericanos anuncian una investigación.
El ataque a un hospital de Médicos Sin Fronteras en Afganistán conmocionó este sábado al mundo. El gobierno afgano acusa al ejército de Estados Unidos del ataque, mientras los norteamericanos anuncian una investigación.

Washington

El jefe del Pentágono, Ashton Carter, dijo este sábado que estaba en marcha una "investigación exhaustiva" del bombardeo de un hospital de Médicos sin Fronteras (MSF) en Kunduz, Afganistán, aunque no confirmó si el ataque había sido realizado por las fuerzas estadounidenses.

El secretario de Defensa estadounidense señaló que "las fuerzas estadounidenses en apoyo a las fuerzas de seguridad afganas operaban cerca, así como los talibanes". El bombardeo dejó al menos 16 muertos, entre ellos nueve empleados de MSF y tres niños.

Carter afirmó que la investigación se llevaba a cabo "en coordinación con el gobierno afgano", y que Estados Unidos "seguirá trabajando con (sus) socios afganos para tratar de poner fin a la violencia dentro y en los alrededores de Kunduz".

Esta ciudad, la más grande del norte de Afganistán, ha sido escenario en la última semana de fuertes combates desde la irrupción el lunes de insurgentes talibanes, convirtiéndose en la primera gran ciudad afgana en caer en manos de los insurgentes desde 2001. Una victoria de gran impacto psicológico, aunque de corta duración.

El jueves, el ejército afgano apoyado por las fuerzas estadounidenses recuperó el control de la ciudad, pero los combates continuaron en algunos barrios.

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