8 junio

Tokio

El Parlamento japonés aprobó este viernes una ley que permite al emperador Akihito abandonar el trono, allanando el camino a la primera abdicación en Japón en más de 200 años.

Akihito, de 83 años, sorprendió en agosto pasado al dar a entender en un mensaje televisado que a causa de su edad podría volverse incapaz de mantener su papel de "símbolo de la nación y la unidad del pueblo".

El emperador Akihito, de 83 años abandonaría el trono a principios del año 2019.
El emperador Akihito, de 83 años abandonaría el trono a principios del año 2019.

La ley sólo se aplica a su persona y deberá ceder el trono a su hijo mayor, el príncipe Naruhito, en una fecha fijada por decreto en un plazo de tres años tras su promulgación. El texto había sido aprobado hace una semana en la cámara baja y recibió este viernes la aprobación del Senado.

El príncipe Naruhito, sugirió en febrero pasado que está dispuesto a asumir las funciones de su padre.

Sin embargo, en virtud de la ley por la que se rige la Casa Imperial, el emperador de Japón no está autorizado a abandonar el trono en vida, opción que quedó ahora excepcionalmente abierta.

No se espera una abdicación hasta por lo menos fines de 2018, según la prensa japonesa. Si todo se desarrolla como está previsto, Akihito cedería a su hijo el trono del Crisantemo a principios de 2019.

Akihito, hijo de Hirohito, subió al trono en enero de 1989, justo después de la muerte de su padre, quien había visto cambiar su estatuto en 1947 con la entrada en vigor de una nueva Constitución redactada por los ocupantes estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial.

La forma en que el emperador Akihito manifestó sus inquietudes sobre sus capacidades para asumir el papel fue interpretada como una voluntad de ser despojado de sus pesadas tareas: firmar miles de documentos, asistir a decenas de celebraciones y realizar varios viajes por año.

El verano pasado, inmediatamente después de la difusión del mensaje por televisión en el que Akihito manifestó inquietudes vinculadas con la vejez, el primer ministro Shinzo Abe había dicho tomarse "en serio esas palabras y desear un debate sereno" sobre la delicada cuestión.

Había entonces instaurado una comisión de personalidades cuyas recomendaciones se vieron reflejadas en la ley aprobada este viernes.

Según varias encuestas, 90% de los japoneses considera necesario autorizar al emperador a abdicar.

La existencia de esta ley especial no cambia el hecho de que la regla fundamental siga siendo la legislación de la Casa imperial, que establece los derechos y deberes del emperador y su familia.

Los nacionalistas quieren evitar que se ponga en tela de juicio el sistema de transmisión por la vía masculina.

Aún en caso de que la hija del emperador tenga un varón, este último ni figuraría en el orden de sucesión del trono, como tampoco las hijas de los príncipes.

Esa exigencia, sumada al hecho de que la familia imperial se reduce cada vez que uno de sus miembros fallece o que una hija se casa con un plebeyo y por lo tanto sale de la familia, hace temer una interrupción de la dinastía más antigua del mundo en las próximas décadas.