Presidente electo encontrará una deuda pública de unos $20.000 millones y el desafío de mantener un crecimiento económico

 29 junio, 2014
El presidente electo de Panamá, Juan Carlos Varela, celebró la victoria en las elecciones juntos a sus simpatizantes el domingo anterior en Ciudad de Panamá.
El presidente electo de Panamá, Juan Carlos Varela, celebró la victoria en las elecciones juntos a sus simpatizantes el domingo anterior en Ciudad de Panamá.

Panamá

Panamá se prepara para un cambio de Gobierno el próximo martes en un escenario de desaceleración que plantea el reto de buscar fórmulas para mantener el crecimiento económico derivado del gasto público en el último quinquenio.

El presidente electo, Juan Carlos Varela, que todavía está afinando el Gobierno que afrontará ese y otros retos, anunció este domingo la designación de una veintena de profesionales experimentados, principalmente economistas, abogados e ingenieros, para ocupar diferentes cargos de autoridad en el Ejecutivo.

Varela se comprometió esta semana, al presentar a 14 ministros designados, a que su equipo trabajará con honestidad y transparencia; reafirmó su compromiso con establecer un control de precios de 22 productos de la canasta básica; y anticipó la transformación completa del sistema educativo del país y la disminución de la criminalidad.

Por su parte, el presidente saliente, Ricardo Martinelli, termina su mandato presumiendo de haber impulsado la modernización del país con grandes obras de infraestructura como el Metro de Panamá, pero enfrentando las críticas de quienes consideran que gobernó con talante autoritario y de quienes señalan que esos grandes proyectos han dejado una enorme deuda que pasará factura a la población.

Su sucesor, Varela, encontrará una deuda pública de unos 20.000 millones de dólares y el desafío de mantener un crecimiento económico, líder en la región, que este año reflejará una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de entre el 6% y el 7%.

Pero según dijo el analista político panameño Miguel Antonio Bernal, se trata de una deuda extremadamente elevada que supondrá un sinnúmero de sacrificios a la población.

Pero, el crecimiento económico panameño resulta que está en desaceleración después de que en 2012 la economía panameña creciera un 10,6% y en 2013 un 8,6%.

También Varela deberá hacer frente a sus costosas promesas de campaña, como la construcción de las líneas 2 y 3 del Metro de la capital o un tercer puente sobre el Canal, proyectos que, de abordarse, aumentarán la deuda pública todavía más.

Aunque varios economistas esperan un inevitable aumento de los impuestos, la canciller designada, Isabel Saint Malo, asegura que no necesitan aumentar impuestos, sino combatir la corrupción y el clientelismo para acabar con los gastos excesivos.

Por otro lado, mientras a Martinelli se le reconocen logros en programas sociales al implantar una ayuda para ancianos sin pensión o una beca universal para estudiantes, entre otras iniciativas, se le achaca el incremento del costo de la canasta básica familiar; la falta de seguridad en las calles; e injerencias del Ejecutivo en otros órganos del Estado.

Según el analista y científico social Nils Castro para superar duraderamente la situación dejada por el régimen de Martinelli hará falta una decidida y vigorosa actuación del presidente Varela y de sus principales apoyos políticos.

Según Castro, si Varela demuestra enseguida el coraje para arrancar el problema de raíz, tendrá un éxito memorable. Pero si se conforma con amansar la situación para restablecer los instrumentos del pasado, allanará el camino de regreso a lo mismo, lo que luego se volverá tanto o más pernicioso.

Ocho jefes de Estado y de Gobierno confirmaron su asistencia a la investidura el próximo martes de Varela como presidente de Panamá para el período 2014-2019, a la que asistirá también el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry.