1 abril, 2015
Ministro palestino de Relaciones Exteriores, Ryad al Malki, recibió una copia simbólica del estatuto de Roma, el elemento constitutivo de la CPI.
Ministro palestino de Relaciones Exteriores, Ryad al Malki, recibió una copia simbólica del estatuto de Roma, el elemento constitutivo de la CPI.

La Haya

Palestina se adhirió oficialmente este miércoles a la Corte Penal Internacional (CPI), lo que abre la puerta a que responsables israelíes sean juzgados por crímenes de guerra o crímenes ligados a la ocupación de los territorios.

En una ceremonia a puerta cerrada en la sede de la corte en La Haya, el ministro palestino de Relaciones Exteriores, Ryad al Malki, recibió una copia simbólica del estatuto de Roma, el elemento constitutivo de la CPI.

"Palestina busca justicia, no venganza", aseguró el ministro a los periodistas después de la ceremonia, llamando a Israel a adherirse al tribunal.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, "no debería tener miedo (...) Si Israel tiene quejas (contra los palestinos) debería presentarlas ante la CPI", dijo Al Malki.

Netanyahu ha acusado al gobierno palestino, incluido Hamas (al que Tel Aviv considera organización terrorista), de manipular al tribunal.

Exasperados por décadas de negociaciones en vano, sin ninguna perspectiva de ver nacer próximamente el Estado al que aspiran desde hace mucho tiempo, los palestinos decidieron internacionalizar su causa.

A finales de 2014, después de que el Consejo de Seguridad de la ONU hubiera rechazado un proyecto de resolución para poner fin a la ocupación israelí en tres años, decidieron adherirse a la CPI, que tiene por finalidad juzgar a los autores de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.

Al mismo tiempo que solicitó la adhesión al tribunal de la Haya, el presidente palestino Mahmud Abas envió un documento para autorizar a la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, a investigar los presuntos crímenes cometidos en los territorios palestinos en verano de 2014.

La ofensiva de Israel contra la franja de Gaza en julio y agosto de 2014 para detener el lanzamiento de cohetes por parte de Hamas sobre su territorio dejó cerca de 2.200 muertos del lado palestino y 73 del lado israelí.

A mediados de febrero, Bensouda decidió examinar el caso, pero de momento no se ha abierto ninguna investigación formal contra dirigentes israelíes.

Toda investigación sobre crímenes de guerra cometidos supuestamente por Israel en Gaza deberá incluir el lanzamiento de cohetes por parte de Hamas en zonas civiles de Israel.

Aunque Israel no sea miembro de la CPI, el tribunal podría encausar a israelíes por crímenes cometidos en suelo palestino. Pero la CPI previsiblemente tropiece con la dificultad de detener a responsables israelíes ya que no dispone de una fuerza policial propia y depende de la cooperación de los Estados miembros.

En teoría, los palestinos podrían llevar ante el tribunal una cuestión específica como la construcción de colonias judías en la Cisjordania ocupada, pero Al Malki ha dicho que su gobierno esperará los resultados de la investigación preliminar de la fiscal.

"No estamos en un momento de amenazas. Queremos esperar y dar al tribunal el tiempo suficiente para completar el examen preliminar", señaló.

La CPI es considerada una de las últimas armas de los palestinos frente a Israel.

En represalia, Tel Aviv bloqueó más de 100 millones de euros en impuestos que cobra en nombre de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en concepto de tasas aduaneras.

Durante las recientes elecciones israelíes, el primer ministro afirmó que, de ser reelegido en marzo, enterraría la idea de un Estado palestino, aunque una vez elegido, rebajó el tono y aceptó desbloquear los fondos.

En respuesta, Israel ha apostado por apoyar a las víctimas de atentados. Así, 26 estadounidenses decidieron el martes solicitar a la justicia estadounidense que juzgue a altos cargos de Hamas por crímenes de guerra cometidos según ellos en el conflicto del verano de 2014.

La ONG Human Rights Watch celebró el miércoles la adhesión de Palestina a la CPI y aseguró que Israel y Estados Unidos deberían dejar de presionar a los palestinos.

Palestina obtuvo en 2012 el estatuto de observador en Naciones Unidas y 135 países han reconocido al Estado palestino, según la ANP.