1 septiembre, 2016
Daniel Ortega denominó a su esposa, Rosario Murillo, en la papeleta de vicepresidente para elecciones de noviembre próximo.
Daniel Ortega denominó a su esposa, Rosario Murillo, en la papeleta de vicepresidente para elecciones de noviembre próximo.

Managua

La oposición de Nicaragua, sin espacio en el proceso electoral, intensifica su campaña por la abstención para deslegitimar los comicios de noviembre de los que fue excluida, con la intención de forzar una nueva convocatoria.

La exguerrillera Dora María Téllez, una disidente sandinista, sostuvo este jueves que la abstención "es el único camino que hay", y por eso los adversarios al presidente Daniel Ortega multiplican sus esfuerzos con marchas y mensajes en redes sociales, entrega de volantes y trabajo en la calle.

El pasado sábado, cientos de opositores se congregaron en la ciudad sureña de Masaya para exigir la convocatoria de nuevas elecciones, que sustituyan las que están programadas para el 6 de noviembre, en las que Ortega emerge como el favorito incontestable.

"Lo más sano es convocar a elecciones (nuevas) y dar certeza a la población de que su voto va a contar", manifestó Téllez, una dura crítica del gobierno y cuyo partido, el Movimiento de Renovación Sandinista (MRS), está proscrito desde el 2008 por el tribunal electoral.

El MRS es uno de los integrantes de la Coalición Nacional por la Democracia (CND), que iba a participar en los comicios bajo la bandera del Partido Liberal Independiente (PLI), pero quedó fuera tras una sentencia que removió a la dirigencia de este partido y designó como líder a Pedro Reyes, quien desconoció la alianza.

Ante ello, partidos opositores quieren convencer a la población de desistir de ir a las urnas o anular el voto, bajo la consigna de "no hay por quién votar".

¿Cómo? Utilizando redes sociales y grupos pequeños que reparten información en las calles para convencer a la población de abstenerse de votar.

El director de una consultora local, Raúl Obregón, consideró "muy difícil" que los opositores logren una tasa de abstención de 50% que permita demandar la anulación de los comicios.

Según cifras de su firma, el Frente Sandinista, de Ortega, tiene 65% de apoyo mientras que otros partidos en la contienda tienen 10% y otro 25% se declara independiente.

El mensaje de "no hay por quién votar" difícilmente será aceptado por ese 65% de simpatizantes sandinistas, porque muchos son beneficiarios de programas sociales o tienen expectativa de serlo, estimó Obregon.

Además, la abstención o voto nulo "no tiene mayor posibilidad de impactar o cambiar el resultado de la votación, porque el cálculo se hace sobre los votos válidos", apuntó.

El analista explicó que a mayor abstención o votos nulos, el resultado favorecerá al candidato presidencial con más votos, que es Ortega, quien también ganaría la mayoría de escaños en el Congreso, que también se renuevan en estas elecciones.

Ortega, de 70 años, enfrenta en los comicios a cinco rivales de partidos minoritarios que son señalados como "satélites" del gobernante, y que no ponen en riesgo su reelección.

Por ello, los opositores quieren llevar su campaña de la anulación del voto a los empleados públicos y beneficiarios de planes sociales que no aprueban todo lo que hace el gobierno pero tienen miedo de que se tomen represalías si no van a votar.

"El Big Brother (Gran Hermano) del barrio está viendo quién fue y quién no fue a votar, entonces ese es un voto de miedo y para esa población la opción es votar nulo", dijo el sociólogo y académico Melvin Sotelo.

La Conferencia Episcopal abogó en un mensaje pastoral por un voto consciente que apunte al "fortalecimiento de un sistema político democrático y pluralista".

El excandidato presidencial de la CDN, Luis Callejas, dijo que con un Consejo Supremo Electoral desacreditado por su alineación al oficialismo, sin observación internacional y sin fiscales de los partidos opositores, no hay confianza en ese proceso electoral.

"¿Quién va a contar los votos si ningún partido tiene capacidad de poner fiscales en las mesas de votación ni en los centros de escrutinio? Todo quedó en manos del oficialismo", denuncio Callejas.

Entre los opositores también hay quienes están en contra de promover la abstención o anular el voto por considerar que solo favorecería a Ortega, que ya tiene un voto cautivo de más del 40% de su militancia.