Los eventos se presentaron en el Mediterráneo y los migrantes venían de Siria, Territorios Palestinos, Egipto y Sudán

 19 septiembre, 2014

Ginebra

Inmigrantes rescatados el lunes por la guardia costera de Libia. | EFE
Inmigrantes rescatados el lunes por la guardia costera de Libia. | EFE

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Zeid Ra'ad al-Husein, instó a los países africanos y europeos a colaborar para llevar ante la justicia a los traficantes de inmigrantes, responsables de un naufragio que mató la semana pasado entre 300 y 500 personas en el Mediterráneo.

Al-Husein estimó que era "el deber de los Estados investigar estos crímenes tan atroces, presentar ante la justicia a sus autores y, lo más importante, hacer mucho más para impedir que se produzcan".

"Todos los países del Mediterráneo tienen que hacer un esfuerzo conjunto contra estos traficantes", dijo en un comunicado el Alto Comisionado, que asimila este naufragio a un "crimen de masas en el Mediterráneo".

Los inmigrantes, procedentes de Siria, Territorios Palestinos, Egipto y Sudán, zarparon el 6 de septiembre de la ciudad egipcia de Damiette, en la costa mediterránea.

En las inmediaciones de la isla de Malta, los traficantes egipcios y palestinos hicieron zozobrar voluntariamente la embarcación cerca de la isla de Malta, tras negarse los migrantes a subir a una embarcación más pequeña, explicaron los supervivientes.

Únicamente once personas sobrevivieron a este naufragio, "el más grave de los últimos años" en el Mediterráneo, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

Zeid alertó además de las "políticas xenófobas", que impiden a los gobiernos "encontrar soluciones reales a un número creciente de situaciones desesperadas en numerosas regiones del mundo".

"Es esencial que los refugiados puedan huir a un lugar seguro", subrayó el Alto Comisionado.

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