15 abril, 2015
Un grupo de expatriados yemeníes protestan por los bombardeos de la coalición árabe en Yemen, ante la embajada de este país en El Cairo. | AP
Un grupo de expatriados yemeníes protestan por los bombardeos de la coalición árabe en Yemen, ante la embajada de este país en El Cairo. | AP

Naciones Unidas AFP El Consejo de Seguridad de la ONU incrementó este martes la presión sobre los rebeldes chiitas hutíes en Yemen, a los que impuso sanciones, incluido un embargo armamentístico, y les exigió una retirada.

Irán, aliado de los hutíes, propuso por su parte, mediante su canciller de visita en Madrid, un alto el fuego y un posterior diálogo, para formar un gobierno de unión nacional.

“He propuesto un alto el fuego, seguido de un diálogo entre todas las partes y facilitado por terceros”, declaró el canciller Mohamad Javad Zarif.

Pero en la sede de Naciones Unidas, la resolución sobre Yemen, presentada por Jordania y los países árabes del Golfo, fue aprobada por 14 de los 15 miembros del Consejo. Rusia se abstuvo en la votación pero no hizo uso de su derecho de veto.

La resolución demanda “a todas las partes” en conflicto negociar en el menor tiempo posible un “rápido cese” de las hostilidades en Yemen.

Los miembros del Consejo de Seguridad no exigen a la coalición árabe que combate a los hutíes suspender los bombardeos aéreos que comenzó a realizar hace tres semanas, y en cambio exige a los rebeldes que cedan todo su territorio, incluida la capital, Saná, y que acepten negociar.

Estados Unidos pidió inmediatamente a Irán que respete ese embargo de armas contra los hutíes. El Departamento del Tesoro anunció igualmente sanciones contra el mayor líder huti, Abdil Malik al Huthi, y a su principal patrocinador, Ahmed Ali Saleh, hijo del expresidente Ali Abdula Saleh, quien gobernó 33 años.

Esta resolución es la primera decisión del Consejo desde el inicio de la ofensiva contra los hutíes lanzada por Arabia Saudí y sus aliados, el 26 de marzo.

El responsable de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad al Husein, exigió una investigación a causa del elevado número de civiles muertos desde esa fecha, al menos 350 de un total de 736.

Sobre el terreno, al-Qaeda en la península arábiga (AQPA) anunció en un comunicado la muerte de uno de sus mayores ideólogos, Ibrahim al Rubaish, el lunes en un ataque de dron perpetrado, supuestamente, por Estados Unidos.

El comunicado se refería aparentemente al ataque de un dron que mató a seis personas en el sureste de Yemen.

Tras haber conquistado la capital, Saná, así como regiones del norte, centro y oeste del país, los rebeldes y sus aliados amenazan las últimas posiciones en el sur de los partidarios del presidente Abd Rabo Mansur Hadi, refugiado en Arabia Saudí.

Por otro lado, combatientes de tribus locales sunitas se hicieron con la única terminal de gas del país, situada en Belhaf (sur) y la empresa explotadora, Yemen LNG, anunció la suspensión de todas sus actividades.

Los aviones saudíes continuaron bombardeando posiciones rebeldes en Adén, donde Hadi se refugió antes de huir del país.

La intervención arabo-sunita del 26 de marzo llegó en un momento en que ya se producían combates diarios entre partidarios y adversarios del jefe del Estado. El conflicto tiene dimensiones locales, regionales, políticas, confesionales y tribales.

Generalmente, las tribus locales sunitas del sur son hostiles a los hutíes, rebeldes chiitas del norte, pero debido a los cambios de bando corrientes en Yemen, nadie puede asegurar que esas tribus apoyan aún al jefe de Estado en el exilio. Ese apoyo a menudo se ha basado en favores o pagos.

Los combates también proseguían en el sur, en la provincia de Lahj, donde murieron 16 rebeldes.

En el complejo entramado de alianzas y ambiciones regionales, AQPA se enfrenta a los chiitas, aunque al mismo tiempo es un grupo perseguido por Arabia Saudita y sus aliados.

Ante la petición de la ONU de crear un corredor humanitario en Yemen, el jefe de la coalición árabe, Ahmed Asiri, aseguró que esa era una petición “para quienes matan a ciudadanos yemeníes”, y acusó a los rebeldes de dificultar su tarea a los equipos de salvamento.

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