15 septiembre, 2015
Palestinos huyen de las fuerzas de seguridad israelíes durante los disturbios en las proximidades de la mezquita de al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén.
Palestinos huyen de las fuerzas de seguridad israelíes durante los disturbios en las proximidades de la mezquita de al-Aqsa en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Nueva York

Los choques entre la policía de Israel y palestinos en la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén podrían desatar una violencia generalizada en la región, advirtió este martes el representante de la ONU para Medio Oriente, Nickolay Mladenov.

Mladenov hizo la advertencia ante el Consejo de Seguridad, en el tercer día de enfrentamientos en la Explanada de las Mezquitas, iniciados con las celebraciones del Año Nuevo judío.

"Al enfrentar Medio Oriente una ola de terror y extremismo, estas serias provocaciones tiene el potencial de desatar violencia mucho más allá de los muros de Jerusalén", señaló.

El martes, 26 palestinos resultaron heridos y dos de ellos fueron hospitalizados, según la Media Luna Roja. Cinco policías sufrieron heridas, según la policía, y cuatro personas fueron detenidas.

Desde que comenzaron los festejos del Año Nuevo judío el domingo, hombres enmascarados se atrincheraron en la mezquita de al-Aqsa, situada en la Explanada, en señal de protesta contra las visitas de los judíos.

Los choques estallaron cuando la policía intentó desalojar el sitio antes de que abriera sus puertas al público no musulmán.

La mezquita de al-Aqsa es considerada como el tercer lugar más sagrado del islam, pero la Explanada de las Mezquitas también es venerada por los judíos, que la llaman Monte del Templo, donde se encuentra el Muro de las Lamentaciones.

Judíos radicales militan por el derecho a rezar allí, que tienen vetado, y algunos quieren construir un tercer Templo.

Mladenov llamó a la contención y dijo que era "imperativo que se mantenga el statu quo histórico", permitiende el ingreso de los judíos al lugar, aunque no para rezar.

El representante palestino ante la ONU, Riyad Mansur, describió la situación como "extremadamente peligrosa" y acusó a "extremistas del lado israelí" de intentar imponer la presencia judía en el lugar.

Mansur advirtió que ello llevaría a una confrontación religiosa con "ramificaciones en todos los rincones del Medio Oriente y más allá".

"El EI sueña con la confrontación religiosa", dijo a los periodistas, al aludir al grupo Estado Islámico que controla territorios en Irak y Siria.