28 agosto, 2014
:Un cuerpo policial bloquea el paso de los manifestantes hacia la capital, Buenos Aires, durante una huelga convocada por tres centrales sindicales. Este grupo estaba en en las afueras de la capital.
:Un cuerpo policial bloquea el paso de los manifestantes hacia la capital, Buenos Aires, durante una huelga convocada por tres centrales sindicales. Este grupo estaba en en las afueras de la capital.

Buenos Aires

Sin trenes, camiones ni vuelos de cabotaje se mantiene este jueves en Argentina la segunda huelga nacional del año, convocada por las tres centrales obreras opositoras a la presidenta Cristina Fernándezr, que paralizaron parcialmente al país sumido en una crisis económica.

La huelga empezó en la madrugada con cortes de calles y accesos a Buenos Aires por parte de sindicalistas y activistas de izquierda que también paralizaron las actividades en provincias como Córdoba (centro), Santa Fe (centro-este) y Jujuy (norte).

Los sindicatos denuncian que la inflación anual, superior al 30%, castiga sin piedad los bolsillos de los asalariados y el desempleo creció de 7,1% en el primer trimestre de este año a 7,5% en el segundo.

Las principales demandas son derogar el impuesto a las Ganancias que cada día pesa más sobre los salarios y aumentar subsidios familiares en momentos en que la economía argentina mantiene su tónica recesiva al estancarse la actividad.

Antes del mediodía los manifestantes que cortaron accesos a zonas clave, levantaron los cortes y salvo algún pequeño incidente con la policía, el ritmo del día era casi normal, con bancos privados, comercios y supermercados abiertos.

Gobierno y sindicatos polemizaron sobre el acatamiento a la huelga, ya que según los organizadores tuvo un 80% de adhesión, mientras que las autoridades estiman que un 75% de los trabajadores no detuvo sus labores.

"Si no venía a trabajar me descontaban el día, y en esta crisis hay que laburar (trabajar), si no es como atentar contra el propio bolsillo de uno", dijo a la AFP José Hernández, técnico dental que caminaba a su trabajo en la zona de Recoleta, en el corazón de la capital.

La mayoría de los colegios, públicos y privados, abrieron.

Los sectores en los que más se siente la medida son transporte de carga pesada, de dinero, postal, la distribución de bebidas y la recolección de basura.

Los taxis y autobuses no se plegaron a la huelga, a diferencia del paro del 10 de abril pasado, cuando la adhesión de los buses fue clave para garantizar el alcance de la medida de fuerza convocada entonces por el mismo grupo de sindicatos.

El líder principal de la huelga, jefe de la CGT disidente, Hugo Moyano, histórico líder de los camioneros, aseguró que el acatamiento al tercer paro nacional del sindicalismo opositor contra Cristina Fernández es "muy importante".

Junto a la CGT Asopardo, de Moyano, llamaron a la huelga la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo, y el sector opositor de la también dividida Central de Trabajadores de Argentina (CTA).

El otro sector de la CTA y la CGT Balcarce, más cercanos al gobierno, no se plegaron al paro.

"La adhesión a la huelga supera el 85%" dijo Moyano.

Horas antes, el gobierno argentino aseguró que 75% de los trabajadores no acató la huelga y reiteró que se trata de un paro con fines políticos.

Según el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich "hay 20 gremios que efectivamente no adhieren y tienen 30.000 afiliados".

"Es cierto que hay crisis, que estamos sufriendo la inflación, pero con la huelga no solucionamos nada", dijo a la AFP Juan Rodríguez, un barbero en el centro de la ciudad.

La huelga ocurre en un clima de presión sobre la moneda e incertidumbre financiera por un bloqueo judicial de pagos de la deuda en Estados Unidos que empujó a la tercera economía de América Latina a un default selectivo.

En el primer trimestre de este año, la actividad económica cayó 0,8% comparada con el último trimestre de 2013, cuando también perdió 0,5% en relación al trimestre anterior. En el primer trimestre la caída fue de 0,2% sobre igual período del año pasado. La estimación para el segundo trimestre se conocerá el 24 de setiembre.

La estratégica industria automotriz, un motor del crecimiento desde 2003, sufre derrumbes de producción y ventas, con secuelas de despidos y suspensiones de personal.

Bajo la consigna "Patria o buitres", Fernández recuperó parte de su debilitada imagen al demonizar a los fondos especulativos que ganaron un juicio en Nueva York para cobrar el 100% de bonos en mora.

En la última semana la tensión se transmitió al mercado cambiario, donde el precio del dólar informal superó los 14 pesos contra 8,42 en el mercado formal. Analistas sostienen que grandes empresas presionan por una devaluación para mejorar las alicaídas exportaciones.

"No habrá devaluación", dijo el jueves Capitanich, quien insistió en la tesis de que la presión sobre la moneda es parte de una estrategia impulsada por los fondos especulativos estadounidenses.

En Argentina hay unos 11 millones de trabajadores registrados, de los cuales el 40% está sindicalizado, en tanto que otros cuatro millones carecen de empleo formal.

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