Las negociaciones estarían bloqueadas en tres puntos clave: la duración del acuerdo, el levantamiento de las sanciones de la ONU y el mecanismo de garantía y control

 30 marzo, 2015
Mesa de diálogo sobre el programa nuclear de Irán
Mesa de diálogo sobre el programa nuclear de Irán

Lausana

La maratón de conversaciones entre los representantes de las seis potencias del grupo 5+1 e Irán sobre el programa nuclear de Teherán se prolongó a la noche este lunes, con el objetivo de llegar a un acuerdo, horas antes de la fecha límite.

En la jornada los ministros de Relaciones Exteriores de Irán y las seis potencias del grupo se sentaron en la misma mesa en Lausana para acabar con los últimos obstáculos para un acuerdo político, que sea "factible".

"Aún hay asuntos difíciles. Estamos trabajando muy duramente para resolverlos. Vamos a trabajar hasta tarde y obviamente, mañana", dijo Kerry a la cadena CNN en Lausana, añadiendo que "todo el mundo sabe lo que significa mañana" cuando la fecha límite para llegar a un acuerdo expira a medianoche del 31 de marzo.

La reunión, la primera en que se reunían los jefes de la diplomacia de las seis grandes potencias desde el pasado noviembre, duró un poco más de una hora.

A un día de que termine el plazo para cerrar un acuerdo de principios, todavía quedaban varios escollos por resolver, avisaron diplomáticos occidentales.

"Ya es hora de tomar decisiones" para lograr un acuerdo, estimó por su parte la portavoz del departamento de Estado norteamericana, Marie Harf, matizando que Washington no se precipitaría "para concluir un mal acuerdo".

Al final del encuentro, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, anunció que abandonaba Lausana por unos compromisos previstos en Moscú y su portavoz dijo que regresaría el martes "si existe una posibilidad real de acuerdo".

El objetivo de las negociaciones es alcanzar de aquí al martes un acuerdo político sobre el programa nuclear iraní, que permitiría a continuación negociar hasta el 30 de junio un acuerdo definitivo con todos los detalles técnicos.

Los diplomáticos buscan llegar a un acuerdo por el cual Irán garantice sin la menor sombra de duda la naturaleza civil de su programa nuclear, a cambio de un levantamiento de las sanciones internacionales que asfixian su economía desde hace años.

"No tenemos ni idea de lo que pasará si no lo logramos. Deberemos darnos cuenta de dónde estamos precisamente y decidir qué ocurrirá a continuación". Las opciones de llegar a un acuerdo son de un 50%, añadió Harf.

Según explicó un diplomático occidental, las negociaciones estaban bloqueadas en tres puntos clave: La duración del acuerdo, el levantamiento de las sanciones de la ONU y el mecanismo de garantía y control.

"No puede haber acuerdo si no se encuentra una respuesta a esas cuestiones", agregó el diplomático, que pidió el anonimato, y enfatizó en que "llegado el momento, hay que decir sí o no".

Incluso antes de que ningún acuerdo se haya cerrado, sus oponentes ya han comenzado a criticarlo, preocupados por si no será suficiente para impedir que Irán se haga con la bomba atómica.

Esto incluye a la oposición republicana del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien después de tildar el acuerdo de "peligroso" el domingo volvió a la carga el lunes: "El acuerdo que se perfila en Lausana envía el mensaje de que no solamente no se castiga la agresividad, sino que además se la recompensa".

Con todo, fuentes diplomáticas occidentales dijeron el domingo que en algunas áreas de este complicado rompecabezas se estaba cerca de alcanzar un acuerdo.

Entre éstas, el número de centrifugadoras, que Irán habría aceptado reducir de las casi 20.000 actuales (la mitad de ellas activas) a 6.000.

Además, la planta subterránea de Fordo, cerca de la ciudad santa de Qom, podría seguir funcionando bajo condiciones muy estrictas.

En cambio, Irán desmintió categóricamente que hubiera aceptado exportar todo o parte del uranio débilmente enriquecido que tiene almacenado.

Los países del 5+1 están preparados para suspender sus sanciones, no eliminarlas, de una forma gradual para asegurarse de que Irán no viola el acuerdo.

La cuestión de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU es particularmente espinoso.

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