23 agosto, 2014

Bagdad. EFE. Unos 70 sunitas fallecieron ayer por los disparos efectuados por milicianos chiitas contra una mezquita en la provincia oriental de Diyala, en un grave incidente sectario que ya ha tenido repercusiones políticas en Irak.

Este ataque ocurre en un momento delicado, cuando el primer ministro designado, Haider al-Abadi, intenta formar gobierno y atraer a su proyecto a sunitas y kurdos para combatir contra los yihadistas del grupo radical Estado Islámico (EI).

La respuesta de los grupos sunitas no se hizo esperar. El movimiento Diyala es Nuestra Identidad, encabezado por el nuevo presidente del Parlamento, Salim al-Yaburi, y la Coalición Al-Arabiya se retiraron de las consultas para integrar un Gobierno.

Ambos bloques, que cuentan con 15 diputados, condicionaron su participación a que los autores del ataque sean presentados ante la Justicia en 48 horas y a que se indemnice a las víctimas.

El ataque tuvo como blanco la mezquita de Musaab bin-Omair en la localidad de Bin Wais, coincidiendo con el multitudinario rezo del mediodía del viernes.

Un avión es cargado en Alemania con ayuda para los iraquíes. | AFP
Un avión es cargado en Alemania con ayuda para los iraquíes. | AFP

Un activista sunita, tras citar a testigos, informó de que los milicianos chiitas afines al Ejército lanzaron varios proyectiles antes de abrir fuego con ametralladoras de forma indiscriminada.

Después de la masacre, asediaron la mezquita durante 30 minutos e impidieron que se trasladara a los heridos a los hospitales, según ese informante, miembro de la red Gran Revolución Iraquí.

Habitantes de la zona aseguraron que el ataque fue una venganza por el estallido, poco antes, de varias bombas contra voluntarios chiitas, que causaron la muerte a seis personas.

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