Se trata de una ley que aumenta facultades de un interventor para dar soporte a miles de estudiantes para que no queden a la deriva por una mala gestión.

 5 mayo, 2014

Santiago de Chile

Michelle Bachelet saludó ayer en Santiago a sus simpatizantes. | AP.
Michelle Bachelet saludó ayer en Santiago a sus simpatizantes. | AP.

La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, firmó este lunes el primer proyecto de ley de su gobierno en materia de educación, que crea la figura de un administrador provisional de universidades en crisis para garantizar la continuidad de clases para sus alumnos.

Se trata de una ley corta, que precisa y aumenta facultades de un interventor en casos como el ocurrido con la Universidad del Mar, en que miles de estudiantes quedaron a la deriva por una mala gestión de la institución.

"Estamos dando el primer paso de un camino, el que será complejo", dijo Bachelet tras la firma de la iniciativa en el Palacio de La Moneda, quien ha prometido una profunda reforma del sistema educativo privatizado y segregacionista heredado de la dictadura (1973-1990).

El administrador podrá actuar cuando una investigación del Ministerio de Educación o un fallo judicial determinen la incapacidad de la universidad de asegurar la continuidad de los estudios tal y como se habían ofrecido.

El proyecto de ley otorga amplias atribuciones al administrador, quien asumirá el control académico, administrativo y financiero de la universidad durante su intervención, a diferencia de la normativa actual, en la que rectores y dueños mantenían la gestión.

"El proyecto no busca innovar en materia de condiciones por las que se puede cerrar (una universidad), sino establecer una figura de un administrador para saber si es necesario cerrar, y viabilizar los estudios de los alumnos", según el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre.

El ministro aseguró que esperan que la figura del interventor sea utilizada de forma excepcional, ya que el gobierno pretende crear una Superintendencia de Educación que sea capaz de fiscalizar el funcionamiento de las universidades y detectar las malas gestiones a tiempo.

Dos años atrás se nombró un interventor el caso de la Universidad del Mar, que fue cerrada por irregularidades administrativas y mala calidad de algunas de las carreras que impartía, dejando a la deriva a unos 18.000 alumnos.

Una auditoría detectó el incumplimento de los estatutos por parte de la universidad, la mala calidad de las carreras del área de salud, y el abandono del proyecto educativo con la intención de obtener ganancias, una situación prohibida por ley.

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