Autoridades envían más policías y perros de rastreo a región controlada por cartel

 16 octubre, 2014
Familiares y compañeros de los estudiantes continuaron ayer la toma de un peaje en la autopista que conduce desde México D. F. a Acapulco. | EFE
Familiares y compañeros de los estudiantes continuaron ayer la toma de un peaje en la autopista que conduce desde México D. F. a Acapulco. | EFE

Tixtla. AP. Las autoridades mexicanas comenzaron a enviar policías a caballo y perros a la zona serrana de las inmediaciones de la ciudad de Iguala, Guerrero, en busca de los 43 estudiantes desaparecidos, luego de que se informó de que los restos encontrados en las primeras fosas clandestinas no correspondían a ninguno de los alumnos.

También se analizan los restos contenidos en otro grupo de fosas también halladas en Iguala, a unos 200 kilómetros al sur de Ciudad de México y donde desaparecieron los jóvenes luego de ser detenidos por policías municipales y entregados a un cartel de las drogas.

Las tareas para intentar dar con el paradero de los estudiantes en una zona rural controlada por el narcotráfico podrían revelar aún más horrores. A medida que han avanzado las labores, se han localizado más fosas que eventualmente podrían contener muchos más cuerpos que el número de alumnos desaparecidos.

Cuando el Gobierno descartó que entre los 28 cuerpos encontrados en las cinco fosas alguno perteneciera al grupo de estudiantes, surgieron preguntas sobre quiénes son esas víctimas y cuántas personas en el sur de México fueron asesinadas de manera silenciosa.

El presidente Enrique Peña Nieto, que desde hace poco más de una semana ha hablado prácticamente a diario del tema, reconoció que la desaparición de los jóvenes pone a prueba a México, cuya imagen de relativa mejoría en materia de seguridad pública se ha visto sacudida dentro y fuera de sus fronteras.

“Estos lamentables hechos son un momento de prueba para las instituciones y para la sociedad en su conjunto”, manifestó el mandatario durante un acto público que se llevó a cabo en la capital.

Refuerzos. La Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero señaló en un comunicado que a la búsqueda en la zona rural de Iguala se sumaron policías a caballo para entrar a lugares de difícil acceso. También se incorporó a un número no revelado de perros de rastreo.

Además, la dependencia estatal señaló que se ha pedido la colaboración de la Policía en seis estados cercanos a Guerrero, incluidos los vecinos Oaxaca y Michoacán y Ciudad de México.

El procurador general, Jesús Murillo, dijo el martes que ninguno de los cuerpos de las cinco fosas era de los estudiantes.

“Hay una luz de esperanza de que estén con vida” , comentó Clemente Rodríguez, padre de Cristian Alfonso, uno de los desaparecidos. El joven acababa de matricularse en la Escuela Raúl Isidro Burgos, en la zona de Ayotzinapa de Tixla, una en el estado de Guerrero.

Los forenses siguen haciendo pruebas a los demás restos encontrados, y las autoridades han localizado una décima fosa común, señaló Murillo en una rueda de prensa. Además, fueron detenidos otros 14 policías locales que confesaron haber participado en la desaparición.

Los últimos 14 son agentes de Cocula, municipio vecino a Iguala, donde se produjeron los enfrentamientos. Tanto el alcalde como el jefe de policía de Iguala siguen prófugos y están acusados de lazos con el cartel local , Guerreros Unidos , que se cree trabajó con la Policía en la desaparición de los estudiantes. La pandilla controla el tráfico de drogas en Guerrero y Morelos.