Mesa de Unidad Democrática estima que se superaron las ‘expectativas’

 16 julio

Caracas

Más de 7,1 millones de venezolanos participaron el domingo en una consulta simbólica ideada por la alianza opositora para retar al gobierno y dejar en evidencia el rechazo de muchos al plan del presidente Nicolás Maduro de convocar una Asamblea Constituyente para reescribir la Constitución.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una coalición de más de 20 partidos opositores, anunció cerca de la medianoche del domingo que, con el 95% de las actas de votación escrutadas, 7,186.170 votaron contra Maduro en la consulta. Del total de votos, 693.789 fueron provenian del xtranjero.

El número de votos no alcanzó los 7,7 millones que logró la oposición en los comicios legislativos de diciembre del 2015 que le dieron el control de la Asamblea Nacional. Sin embargo, los opositores calificaron como "un éxito" el acto electoral y destacaron que contaron hasta con "siete veces menos" centros de votación en comparación con esos comicios legislativos.

Para la consulta, la coalición opositora habilitó en la capital y los restantes 23 estados unos 2.000 centros de votación.

"Hoy más que nunca nos sentimos orgullosos de ser venezolanos", dijo el diputado opositor Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, quien resaltó "la pulcritud y transparencia" del proceso.

"Superamos las expectativas", aseguró el dirigente opositor Freddy Guevara.

Los resultados, empero, fueron recibidos entre caras largas y de decepción por las varias decenas de personas que se concentraron a las afueras del comando opositor en el este de la capital para esperar los escrutinios finales.

"Pensaba que iba a ser más", confesó decepcionada Mariela Arana, una psicopedagoga de 56 años, mientras veía en una pantalla gigante el anuncio de los resultados.

"Me dirán que soy negativa pero estaba manejando una expectativa como de 10 millones de personas, pero esos siete millones hablaron y son bastantes", expresó Arana, quien indicó que al margen de los resultados la "lucha tiene que seguir".

Otros vieron el resultado como satisfactorio, considerando el escaso tiempo para preparar la consulta.

"En la manera que estuvo desplegado todo el proceso que se montó en dos semanas el resultado me parece satisfactorio", opinó Úrsula Castro, una administradora de 43 años "Tenemos que seguir manteniendo la protesta en la calle, ejercer la presión en la calle", agregó.

La consulta popular se centró en tres preguntas con las que los votantes se pronunciaron en contra de la iniciativa de Maduro de convocar una Asamblea Constituyente, así como a favor de la renovación de los poderes públicos y la conformación de un gobierno de unión nacional para mantener la constitución actual. Además, demandaron a la fuerza armada y a los funcionarios que obedezcan y defiendan la Carta Magna y respalden las acciones del Asamblea Nacional.

La coalición prometió que publicará el lunes los detalles de las respuestas a cada pregunta.

Empuje contra Maduro. La consulta, que no esvinculante, es parte de las acciones que emprendieron líderes opositores para incrementar la presión sobre Maduro, que enfrenta casi a diario unas protestas antigubernamentales que han dejado más de 90 muertos desde finales de marzo.

Durante la jornada, una enfermera de 61 años falleció y otras tres mujeres resultaron heridas de gravedad durante un incidente violento que se registró en la barriada pobre de Catia, al oeste de la capital, cuando hombres armados dispararon en las cercanías de un centro de votación.

Con esta votación simbólica, la MUD busca boicotear y consolidar en cifras el rechazo contra el proceso constituyente, al que según algunas de las principales encuestadoras locales se opone cerca del 85% de la población.

En coincidencia con la consulta opositora, el Consejo Nacional Electoral -que controla el oficialismo- y el gobierno convocaron a un simulacro de votación de los miembros de la Asamblea Constituyente en algunos centros electorales del país que tuvieron este domingo una asistencia masiva.

Maduro manifestó el domingo su satisfacción por el ensayo y consideró que la "batalla verdadera" será la elección de los 545 constituyentes que se realizará el 30 de julio.

El presidente asegura que la Constituyente traerá la paz y recuperación económica al país, en tanto que la oposición afirma que con ese proyecto Maduro busca consolidar y perpetuar una "dictadura".

El gobernante hizo un llamado a la oposición a que "iniciemos un nuevo ciclo de diálogo". El gobierno y la oposición iniciaron en octubre pasado un proceso de diálogo que se estancó a inicios de año, tras mutuas denuncias de las partes por incumplimientos de los acuerdos.

En un contacto telefónico con el comando de campaña de la Constituyente, Maduro envió un mensaje a los opositores: "No se vuelvan locos (...), les hago un llamado para que vuelvan a la paz, para que se sienten a hablar", dijo, al pedir una "oportunidad" para su iniciativa.

Mensaje de los votantes. Entretanto, para el expresidente boliviano Jorge Quiroga, uno de los cinco exmandatarios que fueron a Venezuela a observar el proceso, "la comunidad internacional debe pedir ahora que se anule esa Constituyente golpista".

La exgobernante costarricense Laura Chinchilla estimó que es hora de que "los gobiernos de la región y del mundo reconozcan la jornada electoral de Venezuela como legítima".

"Quiero hablarles a los gobiernos de todo el mundo, especialmente a los vecinos. Ya México se pronunció y hacemos un llamado para que los otros gobiernos de la región reconozcan esta jornada como una jornada legítima. Por dos razones: está apegada a la Constitución y las leyes y porque es una jornada democrática”, declaró en rueda de prensa.

El Gobierno mexicano, muy crítico de Maduro, pidió que los resultados de la consulta opositora sean "tomados en cuenta por las partes" para una "solución negociada" que ayude a "restaurar el orden democrático", según un comunicado de la cancillería.

Venezuela vive una fuerte convulsión con protestas que dejan 96 muertos desde el 1 de abril, y una de las peores crisis económicas de su historia, que asfixia a la población con severa escasez e inflación de tres dígitos.