20 mayo, 2016
Fotografía cedida por prensa de Miraflores hoy, jueves 19 de mayo de 2016, de el presidente venezolano Nicolás Maduro durante un acto de gobierno en Caracas
Fotografía cedida por prensa de Miraflores hoy, jueves 19 de mayo de 2016, de el presidente venezolano Nicolás Maduro durante un acto de gobierno en Caracas

Caracas

Más de medio millón de militares y milicianos iniciarán, este viernes, dos días de ejercicios de defensa en una Venezuela bajo un estado de excepción y en medio de esfuerzos internacionales para abrir un diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y la oposición.

Maduro ordenó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) sacar la artillería para prepararse para enfrentar, según él, eventuales agresiones externas, en medio de un aumento de la conflictividad social y de los intentos de la oposición por sacarlo del poder a través de un referendo revocatorio.

"Este referendo es para generar las condiciones para calentar las calles y justificar un golpe de estado o una intervención extranjera, para eso lo están intentado activar, con muy poco apoyo", afirmó Maduro la noche del jueves, en un acto de su partido socialista.

El presidente chavista sostiene que Estados Unidos está planeando una intervención en Venezuela, a solicitud de la "derecha fascista venezolana", tras "el golpe de Estado de Brasil" contra Dilma Rousseff.

Los militares venezolanos harán unas maniobras como las que hicieron luego de que el presidente Barack Obama declarara en marzo de 2015 a Venezuela como una "amenaza" a la seguridad de Estados Unidos.

No obstante, esta vez, Maduro decidió que, a los más de 160.0000 efectivos de las FANB, se sumen cientos de miles de reservistas y milicianos; algo "sin precedentes", según el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López.

"Este ejercicio no es para causar ninguna alarma en el país", afirmó Padrino, quien lo justificó señalando que Venezuela "está amenazada" por factores internos y externos que pretenden "quebrantar la revolución".

"Hacer estos despliegues con la excusa de las amenazas externas es una buena manera de demostrar que se tiene el músculo armado" y crear "temor en la gente", declaró a AFP el politólogo Benigno Alarcón.

Tras haber declarado hace una semana un estado de excepción, Maduro aseguró que no dudará en decretar la "conmoción interior" —que implicaría restricciones a libertades civiles— si ocurren hechos "golpistas violentos".

A la tensión política se suma el aumento del malestar social ante la aguda escasez de alimentos básicos y medicinas, y el elevado costo de la vida, pues el país petrolero tiene la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015).

La noche de este jueves, vecinos del sector La Isabelica en Valencia, capital del estado Carabobo (centro), reportaron violentos saqueos a comercios, lo cual no ha sido corroborado por las autoridades.

Una mediación internacional de expresidentes, a instancias de la Unasur, anunció el jueves que intentará abrir un diálogo nacional ante el agravamiento de la crisis política y económica en Venezuela.

Pero de partida las posturas antagónicas están firmes. Maduro dijo esperar que la comisión de expresidentes haga que la oposición "ceda" en su "actitud golpista", mientras que ésta advirtió que un proceso serio debe destrabar la vía del revocatorio para el "cambio político".

Este viernes, el vicepresidente parlamentario Enrique Márquez aseguró en una entrevista radial que "el diálogo con acompañamiento internacional debe darse", aunque advirtió que "la solución a la crisis pasa porque se den las condiciones para realizar el revocatorio".

Llamando a la prudencia, el expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien encabeza la misión internacional en Caracas, consideró que el camino será "largo, duro y difícil", aunque dijo esperar que pronto se establezca una agenda de negociación.

La oposición reclama al Consejo Nacional Electoral (CNE), al que acusa de servir al gobierno, acelerar la revisión de un mínimo de 200.000 firmas —exigidas por ley— de las 1,8 millones que entregó el 2 de mayo para activar el referendo. El miércoles, se realizaron protestas en todo el país para presionar el punto.

"No soy venado y me están cazando, me tengo que cuidar", manifestó Maduro la noche del jueves, al referirse al revocatorio, el cual —insistió— es una "opción, no una obligación".

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) busca que el revocatorio sea en 2016 y luego se convoque a elecciones. Si se hace después del 10 de enero —cuando se cumplen cuatro años del actual mandato— y Maduro pierde, los dos años restantes los completaría el vicepresidente, designado por el mandatario.

"Si el poder electoral dice que no se han cumplido los requisitos, esa opción no va y no la van a imponer con la violencia. Palabra santa, sagrada, la que emita el CNE", dijo Maduro.

Pero "si dice cumplido el requisito y el próximo año convoca al referendo, el primero que va a salir a decir 'amén' será Nicolás Maduro y la revolución se activaría en la calle a decirle no al referendo golpista", añadió.

Según la encuestadora Datanálisis, 70% de los venezolanos apoya un cambio de gobierno. Para revocar el mandato de Maduro, se necesita una votación de más de 7,5 millones de sufragios con los que fue elegido en abril de 2013.

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