Allegados destacan su carácter firme y su lucha por los valores en que cree

 4 julio
Luisa Ortega ofreció el martes una conferencia de prensa en la sede de la Fiscalía General, en Caracas.
Luisa Ortega ofreció el martes una conferencia de prensa en la sede de la Fiscalía General, en Caracas.

Caracas

Los oficialistas la tildan de "traidora" y hasta de "loca". Sus seguidores destacan su coraje y firmeza. La fiscala general de Venezuela, Luisa Ortega, es una veterana chavista que pasó de inquisidora de opositores a ser el principal dedo acusador contra el presidente Nicolás Maduro.

Esta abogada de izquierda, de 59 años, apoyó al expresidente Hugo Chávez (1999-2013) desde su campaña presidencial y ahora libra una batalla legal contra decisiones de la corte -acusada de servir al gobierno- por considerar que violan la Constitución.

"Es una persona con mucho temple, valiente y honesta. Enfrentaría cualquier cosa por defender sus valores", comentó su esposo, el diputado chavista Germán Ferrer.

Nicmer Evans, politólogo chavista pero crítico de Maduro, coincide en que "es una mujer firme, con voluntad, carácter y criterio, que asume posturas a todo riesgo".

"No voy a convalidar un circo que teñirá nuestra historia con violencia y dolor (...). Ya sabemos que desde el día de hoy va a operar mi remoción", dijo este martes al negarse a acudir a una audiencia en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que evalúa si le abre un juicio que llevaría a su destitución.

La funcionaria, a quien le gusta comer sano y ejercitarse caminando, no tiene hijos, pero ha denunciado amenazas contra familiares y responsabilizó al gobierno por lo que les pueda ocurrir.

Ortega es una rubia de ojos claros y lleva gafas; viste sobria, siempre con chaqueta y pantalón. Tiene dos especializaciones, una en Derecho Procesal y otra en Derecho Penal.

El llamado "antejuicio de mérito" en su contra es el clímax de la pelea judicial que inició hace tres meses contra los fallos del TSJ y sus magistrados, a quienes pidió remover afirmando que ella nunca aprobó su designación, como exige la ley.

El diputado chavista Pedro Carreño asegura que Ortega "mintió" pues sí validó la designación, y por eso pidió enjuiciarla. La corte, que decidirá en los próximos cinco días si autoriza el juicio, ya le congeló los bienes y le prohibió salir del país.

El divorcio entre Ortega y el chavismo se inició cuando consideró una "ruptura del orden constitucional" una decisión con la que el TSJ se adjudicó brevemente las funciones del Parlamento, de mayoría opositora.

"Ella representa al chavismo democrático frente a las pretensiones totalitarias del madurismo", señaló Evans.

Trayectoria. La funcionaria, a quien Maduro señala de tener ambiciones presidenciales y de ser líder de la oposición, trabaja en el Ministerio Público desde hace 15 años.

En el 2002 fue nombrada fiscala por Caracas; en el 2007, con el aval de Chávez, asumió como fiscala general para un periodo de siete años y en el 2014 fue reelegida por el Parlamento, entonces controlado por el chavismo.

El poderoso dirigente chavista Diosdado Cabello pidió disculpas por haber permitido que fuera designada fiscal cuando él presidía la cámara.

Ortega también emprendió una batalla contra la Asamblea Constituyente convocada por Maduro para reformar la Carta Magna, por considerar que "pulveriza" el Estado de derecho".

Sin embargo, todas sus acciones legales han sido desestimadas.

Cerca de la oposición. Tras distanciarse del gobierno, se ha acercado a la oposición, que también rechaza la Constituyente con duras protestas que dejan 90 muertos en tres meses.

El lunes, en un acto inédito, acudió al Poder Legislativo para ratificar la designación de su vicefiscal, Rafael González.

Sin embargo, el TSJ anuló ese nombramiento y designó como vicefiscala a la abogada chavista Katherine Harrington, sancionada por Estados Unidos que la acusa de violar los derechos humanos y quien la sustituiría si es removida.

Ortega, quien apoyó a esa funcionaria frente a la sanción de Estados Unidos, es recordada por imputar a los policías que la Justicia condenó por el golpe de Estado, en el 2002, contra Chávez.

También, por impulsar la condena a casi 14 años de prisión que cumple el líder opositor Leopoldo López desde el 2014, acusado de incitar a la violencia en protestas que dejaron 43 muertos ese año.

"Que se acerque a la oposición es natural. La Constituyente es el enemigo mayor que todos comparten", consideró el analista Luis Vicente León.

Un periodista que conoce a la fiscala desde hace 10 años asegura que "es muy sagaz y tiene gran olfato político".

"La oscuridad no dura para siempre (...). De nosotros depende que la cordura y la unión sean las que se impongan" frente a la anarquía, Ortega expresó ante Parlamento.

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