La crisis con Corea del Norte alcanzó una magnitud inédita en los últimos meses con varios lanzamientos de misiles norcoreanos

 22 octubre

Japón.

 Una mujer deposita su voto en un centro en Tokio.
Una mujer deposita su voto en un centro en Tokio.

Japón es la tercera potencia económica mundial, pero el archipiélago afronta grandes retos geopolíticos, demográficos y económicos.

La crisis con Corea del Norte alcanzó una magnitud inédita en los últimos meses con varios lanzamientos de misiles norcoreanos, dos de los cuales sobrevolaron Japón, y un sexto ensayo nuclear.

El gobierno de Shinzo Abe aboga por aumentar la presión sobre el régimen de Pyongyang, que sigue empeñado en desarrollar sus armas a pesar de las resoluciones de condena de la ONU.

Abe defiende la postura de Estados Unidos, que no descarta ninguna opción, incluida la acción militar, para detener la carrera armamentística iniciada por Kim Jong-Un. Pero el jefe del gobierno japonés intenta al mismo tiempo mantener una buena relación con Moscú, que defiende retomar el diálogo diplomático con Corea del Norte.

Envejecimiento de la población. Japón experimenta un fenómeno de rápido envejecimiento de la población, debido al aumento de la esperanza de vida -una de las más largas del mundo- y a una caída de la natalidad. En 2016 nacieron menos de un millón de niños, la cifra más baja desde que existen las estadísticas.

Los mayores de 65 años representan el 27,7% de la población y deberían alcanzar casi el 40% en 2050. La reducción de la mano de obra y la debilidad del sistema de protección social son grandes amenazas para el futuro.

Por otro lado, la potencia mundial tiene problemas de cara a la mundialización. Las negociaciones de acuerdos de libre comercio son difíciles: pasaron más de cuatro años para firmar el de la Unión Europea, cuyos detalles todavía no se fijaron.

Abe había logrado firmar el Tratado Transpacífico (TPP) con 11 países de la región Asia-Pacífico. Pero Estados Unidos, cuyas negociaciones se efectuaron bajo el mandato de Barack Obama, se retiró del acuerdo por decisión de Donald Trump.

Las empresas japonesas afrontan la creciente competencia de grupos asiáticos, sobre todo chinos y surcoreanos, y de jóvenes empresas estadounidenses en los ámbitos donde era líder (informática, material electrónico y audiovisual, etc.), por no haber sabido adaptar su forma de trabajar.

Un funcionario del comité de administración electoral trae una urna para contar las papeletas para las elecciones generales de Japón en una oficina electoral en Tokio
Un funcionario del comité de administración electoral trae una urna para contar las papeletas para las elecciones generales de Japón en una oficina electoral en Tokio

Comparadas con sus rivales, las compañías japonesas carecen de capacidad de reacción en un entorno que ha cambiado mucho con la revolución digital.

Deflación. Japón no logra acabar de forma duradera con la deflación que lleva dos décadas frenando la actividad de los particulares y las empresas, a pesar de una política monetaria muy expansiva y de los planes de reactivación que deberían estimular el gasto de los hogares y las inversiones de las empresas.

Los ciudadanos y las empresas locales, que no olvidan las crisis anteriores, tienden a ahorrar y a posponer los gastos que no son esenciales.

El primer ministro de Japón y líder del Partido Liberal Democrático, Shinzo Abe, pone nombres de candidatos a las elecciones generales en una junta en la sede del partido en Tokio.
El primer ministro de Japón y líder del Partido Liberal Democrático, Shinzo Abe, pone nombres de candidatos a las elecciones generales en una junta en la sede del partido en Tokio.

Abe reconoció hace poco que el saldo del presupuesto anual de las administraciones públicas (sin contar los intereses de la deuda) no volverá al equilibrio en 2020, al contrario de lo previsto.

Todos los organismos internacionales y miembros de su propio bando alertan sobre la inmensa deuda pública del país -más de 200% de su Producto Interior Bruto- y el riesgo que supone.

Con su política de reactivación económica "abenomics", iniciada a finales de 2012 en su regreso al poder, Abe prometió muchas reformas estructurales (desregulación, reforma laboral, promoción de las mujeres, reformas agrícolas). Pero pocas se llevaron a cabo, y los analistas consideran que el país no logrará acabar con sus problemas sin aplicar esos cambios.