28 febrero, 2015

La Habana. AP. El torcedor cubano Arnaldo Alfonso comenzó a fabricar puros cuando era un adolescente hace seis décadas. Sus arrugadas y pequeñas manos armaron cigarros para políticos famosos como el presidente Nicolás Maduro y el exmandatario José María Aznar, pero ahora se asombra imaginando que sus tabacos puedan viajar a Nueva York o California, lugares antes prohibidos.

“Es una idea muy bonita”, dijo sonriendo Alfonso de 78 años, tabaquero de la Casa del Habano del hotel Palco, una de las tiendas de esa franquicia autorizada a ofertar puros a turistas, incluyendo a partir de diciembre a los estadounidense que, por primera vez, desde que Washington impuso sanciones a los productos cubanos podrán llevar hasta $100 en cigarros de regreso a su país.

Según los directivos cubanos del rubro, la flexibilización de los viajes de estadounidenses y cubanoestadounidenses a la Isla y los permisos para llevar cigarros de regreso hará que la nación caribeña por lo menos duplique sus ventas de puros.

Actualmente, la firma mixta Habanos S. A., integrada por Altadis, con sede en España aunque de propiedad británica, y la estatal Cubatabaco, que tiene el monopolio de la distribución de los afamado puros en el mundo, vende en Cuba unos tres millones de cigarros, indicó el vicepresidente de la compañía, Jorge Luis Fernández Maique.

“Sería un salto importante en un año”, expresó Fernández Maique, quien indicó que en la Isla se venderían en el 2015 unos seis millones de puros.

Los primeros mercados para Habanos S.A. en el 2014 fueron España, Francia, China, Alemania y Suiza.

“Eso es un boom para el mercado cubano porque duplica la venta”, expresó Fernández Maique, aunque, explicó, que para una firma multinacional como Habanos S.A, que tiene presencia en más de 100 países, este primer acercamiento a los consumidores estadounidenses es solo “simbólico”.

Aunque se desconoce cuántos nuevos viajeros del vecino país se entusiasmarán con la idea de venir la Isla en el 2015, cifras oficiales indicaron que unos 92.000 estadounidenses viajaron a Cuba en el 2013 y se estima que unos 500.000 cubanoamericanos arribaron en el mismo periodo.

Puros
Puros

A la Casa del Habano, donde el torcedor Alfonso trabaja, ya llegaron algunos. “Ellos estaban conscientes de que son puros de primera calidad”, dijo Teresita Díaz, la vendedora.

Para completar su cuota de $100 permitidos, entre alcohol y tabaco, se pueden adquirir, por ejemplo, estuches de Montecristo #4 de cinco cigarros por $27,75 o Cohíbas Siglo I por $34,50, explicó Díaz, quien reveló que algunos clientes europeos, canadienses o chinos “hacen facturas de $3.000 o $4.000”.

La venta de puros a estadounidenses o cubanoamericanos en la Isla para que se los fumen aquí o lleven de regreso a casa, sería en realidad la antesala de la entrada de estos directamente como exportaciones al vecino país.

Estados Unidos impuso sanciones a Cuba tras el triunfo de la Revolución cubana de 1959, presionando por un cambio de modelo político en la Isla, pero en un giro inesperado el presiente Raúl Castro y su colega Barack Obama anunciaron el 17 de diciembre el inicio de un proceso de normalización.

Como gesto de buena voluntad, Obama anunció que permitirá más viajes a estadounidenses y se les autorizará a llevar $100 de tabaco y ron a su regreso, pero hasta ahora siguen en pie las medidas que impiden a los productos cubanos comercializarse directamente en Estados Unidos.

Habanos S.A. obtuvo el pasado año ingresos mundiales por $439 millones y según sus dirigentes si se les dejara vender en Estados Unidos acapararían entre el 25 y 30% del mercado de ese país, el equivalente a unos entre 70 y 90 millones de puros.

Pero la tarea por delante será ardua.

“Durante 55 años hemos tenido ese distanciamiento. El estadounidense promedio no conoce el producto cubano, tienen como comparación el tabaco centroamericano o dominicano. Se han acostumbrado a ese tipo de sabor, un tabaco más suave, más discreto”, explicó a la AP Ricardo Salas, un cubano distribuidor de los habanos en Chipre.

Salas y otros expertos asumen que marcas como Montecristo o Romeo y Julieta, de sabor menos fuerte, serían más exitosos en el mercado norteamericano que las poderosas Partagás y Cohíba.

En estos 50 años de ausencia legal del puro cubano en Estados Unidos, República Dominicana y Nicaragua se convirtieron en los suministradores estelares tomando incluso nombres de marcas cubanas como Montecristo, otro asunto que los isleños deberán negociar.

Sin ir más lejos, el lunes la Corte Suprema de Estados Unidos le dio una victoria a la estatal Cubatabaco dejándole la marca Cohíba contra la compañía estadounidense General Cigar, con sede en Delaware que producía y vendía cigarros con hoja dominicana bajo esta denominación.

La cuestión de la competencia por el mercado estadounidense con su alto poder adquisitivo es tan sensible que el propio Fernández Maique rechazó adelantar qué acciones tomará la empresa para evitar alertar a otras empresas.

Un directivo de Habanos S.A., que no estaba autorizado a hablar de temas sensibles con periodistas, comentó que en los últimos tiempos la firma registró y trató de potenciar marcas nuevas como la San Cristóbal de La Habana.

Otra gran interrogante es si Cuba, que actualmente produce unos 100 millones de puros de alta gama para cubrir su mercado y el del resto del mundo, será capaz de contar con la cantidad de materia prima para enfrentar una mayor demanda.

“Las cantidades, queda claro que hoy no nos alcanzan”, comentó el distribuidor Salas.

Y eso sin contar con las consecuencias de un mal clima o las dificultades para recoger las cosechas en las plantaciones, pues algunos finqueros suelen quejarse de que a veces se tardan en retirarles las hojas para llevarlas a las fábricas.

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