31 julio, 2015
Personas pasan cerca de un edificio de la sede de Movistar en Caracas, Venezuela
Personas pasan cerca de un edificio de la sede de Movistar en Caracas, Venezuela

Caracas

A los venezolanos les resulta cada vez más difícil hacer llamadas telefónicas al exterior ya que las empresas locales se están atrasando en los pagos a sus socios internacionales en medio de una escasez de divisas que hace que el país se aísle progresivamente del resto del mundo.

La principal empresa telefónica privada de la nación, Movistar, suspendió las llamadas a casi todos los países en mayo y solo ofrece comunicaciones con 10 naciones. La otra compañía privada del ramo grande, Digitel, interrumpió los servicios a más de 100 naciones casi al mismo tiempo y posteriormente le dijo al congreso que adeuda decenas de millones de dólares a proveedores extranjeros.

Las interrupciones de servicios no han sido anunciadas formalmente y los venezolanos se enteran cuando intentan hacer una llamada al exterior y son derivados a un servicio automático que les informa de algún error.

El comerciante Wilmer Ruiz descubrió la semana pasada que no podía llamar a su familia en Cuba ni a un amigo que emigró a Ecuador. Esas dos naciones han sido firmes aliadas de la revolución socialista que se desarrolla en Venezuela desde hace 16 años.

"Estamos cada vez más atrás del resto del mundo en todos los sentidos", se lamentó Ruiz.

Servicios de llamadas a través de la internet como Skype son una ayuda parcial. Mucha gente no tiene acceso fácil a servicios de WiFi y deben contratar planes telefónicos con datos muy costosos. Y los servicios que permiten hacer llamadas gratis a celulares usando la internet requieren una tarjeta de crédito extranjera, algo que la mayoría de los venezolanos no tienen.

El servicio telefónico de Venezuela ya era de por sí deficiente antes de la crisis. Aunque cuando uno logra hacer una llamada, las tasas internacionales son muy baratas y una comunicación de cuatro horas a Hong Kong, por ejemplo, cuesta menos de $50 centavos al cambio del mercado negro.

Los teléfonos se agregan así a la lista de cosas que dejan de funcionar bien en medio de un férreo control de divisas que aísla a Venezuela del comercio mundial.

Normas fijadas hace una década exigen a las compañías y las personas conseguir permisos del gobierno para comprar dólares. Y ahora que el propio gobierno se está quedando sin dólares como consecuencia del derrumbe económico, las autoridades se muestran más renuentes todavía a deshacerse de divisas del exterior.

Digitel no recibe dólares desde el 2014, según dijo su presidente Oswaldo Cisneros al congreso en junio. El proveedor estatal Cantv hizo algo inusual este año al reconocer en su informe anual que la falta de acceso a los dólares había limitado su crecimiento.

Cantv, que según expertos procesa el 40% de las llamadas internacionales de Venezuela, no respondió cuando se le preguntó si estaba suspendiendo las comunicaciones con ciertos destinos. El líder de la Federación de Trabajadores de las Telecomunicaciones Evencio Chacón, quien representa a los empleados de la empresa, dijo que el servicio de llamadas al exterior estaba siendo recortado.

Diplomáticos de las embajadas de Alemania, Rumania, Austria y Holanda dijeron tener problemas para llamar afuera. Todos hablaron a condición de no ser identificados para no afectar las relaciones con el gobierno venezolano.

Movistar mantiene servicios hacia los diez destinos con más llamadas: Aruba, España, Italia, Estados Unidos y seis países latinoamericanos, según Adriana di Genova, portavoz de su sucursal Telefónica. Las suspensiones son en respuesta a un clima comercial que ya hizo que la firma, cuya casa central se encuentra en Madrid, redujese el valor de sus inversiones en Venezuela en unos $3.000 millones, según dijo a la AP.

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