29 marzo, 2015

Sharm el-Sheij, Egipto

Los líderes de la Liga Árabe acordaron este domingo en una cumbre en Egipto crear una fuerza militar conjunta, para combatir a los "grupos terroristas" en la región.

Los países miembros se dieron cuatro meses para fijar la composición, las modalidades de funcionamiento y los objetivos precisos.

El anuncio, hecho por el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, anfitrión de la cita celebrada en Sharm el Sheij, coincide con la campaña aérea de una coalición de una decenas de países árabes en Yemen, para detener a la rebelión chiita hutí, vinculada a Irán.

Los rebeldes tomaron parte del país en su ofensiva, y consiguieron expulsar a las autoridades de la capital, Saná.

Esta operación militar, dirigida por Arabia Saudí con el objetivo de derrotar a la rebelión, está considerada por los dirigentes árabes como un "test" para su futura fuerza conjunta.

"Los dirigentes árabes se pusieron de acuerdo para crear una fuerza militar árabe", declaró Al-Sisi, presidente de turno de la Liga, en el segundo y último día de la cumbre anual de la organización en Sharm el Sheij, en el Sinaí egipcio.

Al-Sisi no detalló cómo será la fuerza, ni sus objetivos ni su composición.

El canciller saudí, Saud bin Faisal bin Abdulaziz al-Saud, revisa un documento durante la reunión de la Liga Árabe en Sharm el-Sheij, Egipto.
El canciller saudí, Saud bin Faisal bin Abdulaziz al-Saud, revisa un documento durante la reunión de la Liga Árabe en Sharm el-Sheij, Egipto.

Por su parte, el secretario general de la Liga Árabe, Nabil al-Arabi, dijo que la región estaba amenazada por una fuerza "destructiva" que ponía en peligr "la diversidad étnica y religiosa", en una aparente referencia al grupo yihadista Estado Islámico, acusado de atrocidades en Irak, Siria y Libia.

Organización. Según la resolución adoptada, de la que la AFP obtuvo una copia, una comisión de altos funcionarios de cada Estado miembro, bajo la supervisión de sus respectivos jefes de Estado Mayor, tendrá un mes para presentar recomendaciones sobre la composición de la fuerza, sus objetivos, su puesta en marcha y su presupuesto.

Dichas recomendaciones deberán ser aprobadas en los cuatro próximos meses por los ministros de Defensa.

Egipto, el país más poblado de los países árabes, cuyo ejército es el más numeroso y uno de los mejor armados de la región, podría constituir la espina dorsal de esta fuerza regional.

Arabia Saudí, como ya hizo en Yemen, debería poner a disposición de la fuerza su armamento, de los más sofisticados del mundo, en particular sus aviones y sus tanques de combate.

En cuanto a Jordania, los expertos apuntan que sus reputados comandos de élite podrían ser solicitados.

Si bien 21 miembros de los 22 de la Liga adoptaron la resolución (el asiento de Siria estaba vacío), algunos diplomáticos no se privaron en Sharm el Sheij de mostrar sus reservas.

El ministro de Relaciones Exteriores iraquí, Ibrahim al Jaafari, dijo el sábado que su país "tenía sus reservas en relación a la formación de esta fuerza, pues no se habían hecho estudios preliminares".

Las diferencias sobre los objetivos podrían también ralentizar su formación.

Oraib al Rentawi, director del centro Al Qods de estudios políticos, considera que si la prioridad de Egipto y de otros es combatir al EI, la de Riad parece ser "enfrentar la creciente influencia de Irán en la región".