13 agosto
El opositor Raila Odinga, este domingo, en el distrito de Mathare, en Nairobi.
El opositor Raila Odinga, este domingo, en el distrito de Mathare, en Nairobi.

Nairobi

El líder de la oposición en Kenia, Raila Odinga, exhortó a sus partidarios no presentarse a trabajar este lunes en protesta a lo que denunció como unas elecciones amañadas que le dieron la victoria al presidente Uhuru Kenyatta, mientras que el Gobierno señaló que las protestas violentas son ilícitas y pidió a los kenianos a volver a sus empleos.

Odinga habló el domingo ante los residentes del barrio pobre Kibera en Nairobi, un bastión de la oposición y escenario frecuente de los choques entre manifestantes que arrojan piedras y policías que responden disparando armas de fuego y gas lacrimógeno desde la elección del 8 de agosto en la que Kenyatta fue declarado el ganador.

La resistencia de Odinga avivó la incertidumbre en Kenia, un centro económico importante del Este de África cuya reputación por ser un país estable se ha visto afectada por la violencia electoral y desafíos en los tribunales.

"No habrá trabajo hasta el martes, cuando anunciaremos el siguiente paso", indicó Odinga, que anteriormente había declarado que la votación de la semana pasada estuvo amañada y que ha fracasado por cuarta ocasión en su intento por convertirse en presidente del país. El comité electoral de Kenia indicó que su proceso fue justo, y los observadores extranjeros elogiaron la manera en que se desarrollaron las elecciones del país de 45 millones de habitantes.

La violencia estalló luego que Odinga denunció que hubo fraude electoral en el proceso del martes que supuestamente ganó Kenyatta. Unas 24 personas han muerto por balas de la Policía.

La tensión seguía reinando en las calles de Kenia el domingo después de la letal violencia electoral que sacudió al país.

Los curas pedían calma en sus sermones dominicales, especialmente en Mathare, la barriada pobre de Nairobi donde alzados se enfrentaron con los efectivos policiales.

Los líderes religiosos pidieron a los fieles reconstruir el vecindario y dejar el destino en manos de Dios aun si sienten que han sido víctimas de injusticia. En las afueras de las iglesias, hechas de tablas de madera y techos de zinc, unos niños jugaban al fútbol o a los dardos.

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