Responsables de política exterior de Rusia y EE.UU. sobre supervisión a armas químicas sirias

 12 septiembre, 2013

El futuro inmediato de la crisis de Siria se juega este jueves y mañana en Ginebra, donde los responsables de la política exterior de Rusia, Sergei Lavrov, y de Estados Unidos, John Kerry, se reunirán para discutir sobre cómo poner las armas químicas que posee el régimen sirio bajo supervisión internacional.

Ambos participarán en esta reunión acompañados de expertos en armas químicas de sus respectivos países.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, audiencia celebrada para acordar una autorización que respalde el uso de la fuerza en Siria.
El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, audiencia celebrada para acordar una autorización que respalde el uso de la fuerza en Siria.

Si se alcanza un acuerdo en esta cuestión es posible que Kerry y Lavrov aprovechen esta inusual oportunidad para convenir en la celebración de la esperada conferencia de paz para Siria -conocida como "Ginebra II" -, según fuentes diplomáticas.

En esta perspectiva, portavoces de la ONU confirmaron que el mediador internacional para Siria, Lajdar Brahimi, se reunirá este jueves con Kerry, quien tiene previsto llegar antes del mediodía a Ginebra.

Esta reunión antecederá a la que Kerry sostendrá por la noche con Lavrov y que proseguirá este viernes.

Con Kerry, Brahimi tiene la intención de centrar la conversación en la necesidad de insistir en la búsqueda de una solución política al conflicto, para lo cual "impulsará la idea de la celebración de Ginebra II ", según una fuerte próxima al mediador.

También confirmó la voluntad de Brahimi de sostener una reunión posterior trilateral, con la participación de Lavrov, aunque esto dependerá del resultado de las conversaciones sobre las armas químicas sirias.

Las esperanzas de alcanzar una solución negociada a la crisis siria mediante esa conferencia de paz quedaron congeladas tras el ataque con armas químicas del pasado 21 de agosto contra un barrio de la periferia de Damasco, el mayor perpetrado desde el inicio de la guerra civil en Siria.

Ya anteriormente existía evidencia del uso de sustancias tóxicas a menor escala, pero el ataque de Guta -en el que la cifra de muertos oscila entre 360 y más de 1.400, según las fuentes- condujo al presidente de EE. UU., Barack Obama, a ordenar los preparativos para una acción militar limitada contra el régimen sirio.

La Administración estadounidense ha repetido en las últimas semanas que cuenta con pruebas suficientes de que el ataque fue perpetrado por fuerzas gubernamentales con la aquiescencia de las autoridades.

Moscú entregó a EE. UU. el plan de cómo podría funcionar un control internacional del arsenal de armas químicas sirio, aunque Washington ha aclarado que el documento recibido es muy esquemático, de modo que los detalles deberán ser resueltos por Lavrov y Kerry, con la asesoría de sus equipos.

El plan debe ser suficientemente efectivo para garantizar que todas las existencias de ese tipo de armas, que supuestamente están almacenadas en distintos puntos del país, quedarán realmente bajo control y serán posteriormente destruidas, para lo cual se anticipa la participación de supervisores internacionales.

Rusia, por el momento, ha señalado que el proceso de destrucción de esas armas debería hacerse dentro de Siria. El almacenamiento, uso y transferencia de armas químicas están prohibidos por las leyes internacionales.

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