8 diciembre, 2013

Caracas. AFP. Las municipales venezolanas constituyen un desafío para Nicolás Maduro, que buscará relegitimar su estrecha victoria presidencial de hace siete meses, y para la oposición, que necesita mostrar progresos si quiere seguir como opción válida.

En una jornada en la cual se realizan 337 elecciones, definir quién gana es complejo ya que pueden tomarse en cuenta distintos factores: total de gobiernos ganados, las ciudades simbólicas o la suma de votos nacionales.

En una elección municipal, donde no hay un triunfador evidente como en una presidencial o una legislativa, “lo que realmente interesa es quién cree la gente que ganó”, dice Luis Vicente León, director de la empresa Datanálisis.

Al haber planteado esta elección como un plebiscito de la gestión presidencial, la oposición aglutinada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD) necesita antes que nada estar como mínimo cerca del gobierno en el total de votos y progresar fuertemente en la cantidad de alcaldías.

Pero incluso en caso de un fuerte avance, los seguidores de Henrique Capriles difícilmente llegarán a un tercio del total de municipios y el “gobierno presentará un mapa del país con gran parte del territorio controlado por sus alcaldes, y eso es un primer indicador de éxito muy potente”, explicó León.

Para contrarrestar, la oposición deberá exhibir como trofeos las grandes ciudades simbólicas del país. Es necesario –añade León– que los opositores dominen los grandes emblemas nacionales y en especial Caracas y Maracaibo, que suman un sexto de los votantes nacionales.