20 junio, 2015

Bagdad. AFP. Los combatientes kurdos pueden presumir de ser una de las fuerzas armadas más eficaces frente al Estado Islámico (EI) desde que este grupo yihadista proclamó hace un año un “califato” en Siria e Irak .

El apoyo aéreo de la coalición internacional, dirigida por Estados Unidos, ha desempeñado un papel esencial en su éxito.

En Irak, miles de soldados y policías huyeron ante el avance fulgurante del EI en junio del 2014, lo que permitió a las fuerzas kurdas apoderarse o reforzar su control sobre los territorios disputados entre el poder central de Bagdad y el Kurdistán, su región autónoma sita en el norte del país.

Pero, en agosto, los yihadistas lograron hacer retroceder a las fuerzas kurdas en su capital regional, Erbil, en una ofensiva que podría haber acabado en un desastre si Estados Unidos no hubiera intervenido y bombardeado a los atacantes.

Con la ayuda de los bombardeos de la coalición, los kurdos iraquíes lograron arrebatar a los yihadistas varios territorios, sobre todo los que rodean la ciudad de Sinjar, al oeste del Kurdistán, y defenderse de los ataques en otros sectores, cerca de su zona autónoma.

Kurdistán pagó un alto precio con numerosos muertos en combate y no aceptará fácilmente renunciar a los sectores conquistados. De todos modos, no parece que el Gobierno federal iraquí vaya a reclamárselos, al menos en el corto plazo.

“No abandonaremos estos sectores, los defenderemos (...)”, dice Mustafá Kader, ministro de los peshmergas (combatientes) del Kurdistán.

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“Creo que la región del Kurdistán no devolverá fácilmente estos sectores al Gobierno iraquí”, agrega, pero considera “posible alcanzar un acuerdo”.

El ejemplo más significativo es la disputada ciudad petrolera de Kirkuk, al sur de Kurdistán, tomada por las fuerzas kurdas después de que el Ejército abandonó sus posiciones al comienzo de la ofensiva yihadista.

En Siria, al contrario de en Irak donde constituyen entre el 15 y el 20% de la población, los kurdos (entre 10% y 15%) no disponen de una región autónoma y antes de la guerra del 2011 ya se quejaban de discriminaciones por parte del régimen del presidente Bashar al-Asad.

Con la guerra lograron establecer su propia administración en zonas del nordeste del país después de la retirada de las tropas del régimen.

Y la toma esta semana de la ciudad de Tall Abyad (norte), que estaba en manos de los yihadistas, les permite controlar una franja de “400 km de frontera con Turquía que va de Kobane, en la provincia de Alepo, hasta la frontera iraquí”, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos.

“Los kurdos son probablemente la fuerza de combate más eficaz contra el EI en Siria. Están bien organizados, son disciplinados y creen realmente en su causa”, afirma el analista Sirwan Kajjo.

Apoyadas por los bombardeos de la coalición, las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG) y sus aliados defendieron durante meses Kobane contra los yihadistas que intentaban apoderarse de esta ciudad kurda en la frontera con Turquía, una victoria psicológica para los antiyihadistas.

Y es que la toma de Tall Abyad asestó un golpe a los yihadistas que utilizaban esta ciudad para pasar a Turquía.

Wladimir van Wilgenburg, analista de Jamestown Foundation reconoce que los kurdos “lograron derrotar al EI en varios sectores. Pero los ataques aéreos estadounidenses también desempeñaron un papel importante” en la batalla.

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